lunes, 17 de agosto de 2015

Frikipost

Hellooooooooo!!!

¿Cómo vais? Espero que bien, pero siempre sacando tiempo para el ocio entre los estudios de EIRs y OPEs varias, y los trabajos diversos.

Os habréis dado cuenta -si habéis estado cotilleando o leyendo mi Twitter últimamente-, de que me he enganchado a la saga de "Canción de hielo y fuego", más conocida como "Juego de Tronos". Mientras leéis esto, yo estoy ya a punto de devorar el segundo libro.
Lo hago tarde, MUY TARDE; pero al fin y al cabo lo hago, que es lo importante.
Me he negado en redondo a empezar con la serie hasta septiembre, porque soy una purista y una clasicona: me gusta leer primero los libros y luego seguir la serie.
En este caso y debido a que lo he leído con bastante retraso en relación al resto del mundo, conozco ya dos o tres spoilers bien grandes y preciosos. Importantísimos y uno en concreto que me ha dejado descompuesta. Descompuesta pero de tirarme de los pelos e indignarme con el autor.
Pero no me gustaría tragarme más, así que por favor, si comentáis: 
1) Tened en cuenta por qué libro voy, y que la serie no la he visto.
2) Sabed también que no estoy spoileada del todo aún, sólo dos cosas (para más pistas, cuarta y quinta temporada; de las tres primeras no sé nada, a ver lo que dura).
Así que...
¡No me desveléis nada, plis!

Por otra parte, yo también os aviso de que en este post no va a haber spoilers. Podéis leerlo tranquilamente si aún no sabéis nada de nada. Y si lo sabéis, pues os figuraréis cuáles son los que me he tragado sin anestesia.

Diréis: ¿Y a santo de qué viene todo este rollo patatero?
Bien, viene porque si bien aún no tengo calados a todos los personajes, hay un par por el momento -seguro que luego serán más-, que me parecen dignos de analizarse, de diseccionarse.
Ahora viene la gran pregunta: ¿Qué personaje de "Juego de Tronos" es digno de ser posteado aquí? ¿Cuál tiene el honor de ser el primero que aparece en mis posts patológicos?


Pues nada más y nada menos que el que ostenta el primer puesto en mi top de personajes preferidos de la saga: Joffrey Baratheon.

Para las que les interese (sí, LAS), el actor es Jack Gleeson. De nada.

El nombre de esta perla en versión extendida es: "Su Alteza Joffrey de la Casa Baratheon, el primero de su nombre, rey de los Ándalos y los Rhoynar y los Primeros Hombres, Señor de los Siete Reinos y Protector del Reino".
(Si por cada mención dieran puntos en la bolsa de trabajo, este chico trabajaba todo el año sin duda alguna).

Quiero dejar una cosa clara: me da exactamente igual quién se lleve las manos a la cabeza ante mis preferencias. Creo que soy una de las poquísimas personas del mundo (si no la única), a las que Joffrey Baratheon les gusta a rabiar. Y a nivel de frikadas, libros y series, estoy bien orgullosa de eso.
Son mis gustos, y son así. Y siempre me ha pasado que he preferido a los malos malísimos, a lo peor de lo peor.

Hechas las presentaciones y las aclaraciones pertinentes, vamos al lío.
Por poneros un poco en antecedentes a los que no lo sabéis, explicar que Joffrey es hijo de Robert Baratheon. Al empezar la saga, Robert es el rey y, por tanto, el que se sienta en el Trono de Hierro. En consecuencia, Joffrey es su heredero. La madre del chico es Cersei Lannister -esa mujer da para varios posts aquí, siendo francos; yo no la soporto-. En fin: que entre unas cosas y otras, Joffrey acaba siendo rey. No os voy a explicar cómo sube al trono; si no lo sabéis, merece la pena que lo descubráis vosotros mismos por el libro o por la serie.

Una vez acabados los preámbulos, nos centramos en lo importante: ¿qué le pasa a este muchacho que lo ha hecho aparecer en este blog?
Partimos de la base de que es el príncipe heredero. Ha sido de toda la vida un niño muy mimado ("el pelota de su mamá", que se dice en mi tierra) y consentido: chasquea los dedos y tiene todo lo que quiere en un abrir y cerrar de ojos. Lo han educado para ser rey algún día, con todo lo que eso conlleva.
El tema de estar mimado y ser el niñito de su mamá trae aparejado que está acostumbrado a la satisfacción inmediata, a que no tolera la frustración porque nunca le han negado nada, a la impulsividad (todo lo que pide, sea lo que sea, se lo conceden. Con lo cual, no importa lo que desee), y además cuando quiere es muy persuasivo y manipulador: todo sea por convencerte. Sabe perfectamente -pese a que sube al Trono siendo prácticamente un niño-, qué hacer para conseguir lo que quiere, a quién pedírselo y cómo pedírselo. Todo sonrisas, todo amabilidad, atento, meloso, dulce. El físico también ayuda, ya lo habéis visto en la foto.
Eso sí, cuando no le salen los planes según lo esperado, se pone nervioso, no se sale con la suya o no consigue hacerse entender, Joffrey se enfurece. Se enfurece muchísimo.
De igual forma es mentiroso y por qué no decirlo: cobarde. Eso se ve clarísimamente al poco de empezar el primer libro, cuando por diferentes circunstancias tiene un enfrentamiento con Arya Stark, otro de los personajes.

¿A qué nos suena todo esto que acabáis de leer?
Bingo, a trastorno de personalidad. Del cluster B además. Ay, mi cluster B, ése que tanto me gusta... Además encaja en cualquiera de los cuatro trastornos:
- Antisocial, se ven moralidad dudosa o nula, principios propios, falta de empatía...
- Límite, por su impulsividad, su poca tolerancia a las negativas y a la frustración.
- Narcisista: Una de las oraciones que no se le cae de la boca es "¡Yo soy el Rey!" en sus distintas variantes.
- Histriónico: hace diversas cosas siempre intentando llamar la atención. Así se siente importante, indispensable.

Peeeeero hay personajes que lo tienen calado; el problema es que si le llevan la contraria, no acaban bien. Nada bien -otra cosa típica, ¿verdad?-, porque para algo es el rey. El que la hace, la paga.

Joffrey aprueba este post. ¡Menos mal!

Pero hay un poco de mar de fondo ahí, y es que nunca ha obtenido del todo la aprobación de su familia. Su padre ve que no es oro todo lo que reluce y no siente mucho afecto por él. Su madre suele hacer la vista gorda. Sus hermanos le tienen miedo. A sus tíos, tanto paternos como maternos, no acaba de cuadrarles el chico.
La única vía de escape, lo único con lo que demuestra que es adulto, reafirma que su sitio está en el Trono de Hierro y le hace saber a los Siete Reinos que no se lo van a arrebatar, es hacer cosas que para su gusto son osadas y adecuadas.
Y aquí viene el quid de la cuestión: las cosas que hace Joffrey, tanto siendo príncipe como reinando, no son osadas. Son sádicas -en este caso, sadismo para mí; hijoputismo para la mayoría-.
Con lo cual, cuando Joffrey se convierte en rey sale a relucir su verdadera naturaleza, ésa que disimulaba y procuraba esconder: es despiadado, violento, agresivo, falto de escrúpulos, desinteresado (en su sentido más literal), egoísta, explosivo, odioso, y de soluciones rápidas, a su conveniencia.
¿Por qué sale a la luz la realidad? Fácil y sencillo: porque una vez sentado en el Trono de Hierro, nadie puede prohibirle nada. Se descontrola porque no tiene límites. No hay nadie por encima de él que le diga lo que tiene o no tiene que hacer, o cómo comportarse. Se le ha subido el poder a la cabeza.
No podemos perder de vista tampoco una cosa: muchos de los actos de Joffrey no son por placer, sino por egoísmo. "Si éste tiene algo contra mí, lo elimino y listo. Uno menos del que preocuparme".
A eso se le suma que tengo mis dudas de que Joffrey sienta amor por alguien; amor entendido como aprecio. Creo que lo suyo es más bien tolerancia.
Es importante saber que el amor en "Juego de Tronos" funciona por conveniencias y matrimonios políticos. Y Joffrey no va a ser menos. Es el Rey, es un buen partido... Todas las Casas quieren emparentarse con la Casa reinante, y en todas hay doncellas muy jovencitas; de ésas que sólo conocen el amor de los cuentos y las canciones. Me da a mí que la afortunada que se case con él se va a llevar un chascazo importante.

Así que, en resumidas cuentas, Joffrey es manipulador, impulsivo, cobarde, egoísta y cruel. Mucho, muchísimo. Y a eso se le unen la inexperiencia, el cargo que ostenta, que está en una edad muy complicada y que la gente que lo rodea (consejeros, caballeros y la corte), tiene su telita.


Como preguntas finales: ¿cómo puede gustarme a mí este personaje, siendo como es? ¿Es patología? ¿Es mala persona ya de nacimiento? Pues la verdad, no tengo respuesta a las dos primeras. Pero con respecto a la tercera yo aventuraría que sí, que es parte de su forma de ser.
En cuanto a gustarme, será por el cluster (que ya sabéis que me fascina); será por cómo hace las cosas; será porque al fin y al cabo el ser así no es del todo culpa suya, en parte es por la educación y el trato recibidos, y las circunstancias.

Pese a que parece a simple vista un recurso facilón con una única misión en las novelas -ser el más odiado, al paso que va la criatura-, yo no lo veo un personaje plano para nada. Para absolutamente nada. Creo que irá a peor, porque si bien es interesante, mucho me decepcionarían él y el autor si se volviera bueno de repente.
Así que como no creo espero que no pase eso, y a mí la maldad en la literatura y el cine me apasionan, estoy encantada y muy esperanzada con Joffrey. Voy a pasar muy buenos ratos leyendo lo que hace y cómo reina.

Para finalizar quiero comentar una cosilla.
Quizás muchos de los que sois seguidores de la serie o las novelas al leer esto penséis que quiero vender la moto de que Joffrey en el fondo no es tan malo. Sí, sí lo es. Tengo gustos raros, pero no estoy ciega. Es de los peores personajes que he tenido el placer de conocer a lo largo de mi vida lectora. Es un verdadero despojo, el demonio, el terror y la maldad hechos carne.
Pero no puedo evitar que me guste, ni quiero impedirlo tampoco.


Hasta aquí el frikipost.
Espero que os haya gustado y os lo hayáis pasado bien leyéndolo. Y a los que no habéis leído o visto aún "Juego de Tronos" os lo recomiendo encarecidamente, que está muy bien.
¡Hasta pronto!

Nurse Lecter

domingo, 26 de julio de 2015

Top 10. Segunda parte.

¡Holaaaaaaaaaa!
Continuamos con la segunda parte de mi particular "top 10" de personajes psiquiátricos en el cine. Si no has leído la primera, puedes hacerlo aquí.
En esta entrada podréis notar quizás más subjetividad. Y quién sabe, es posible que os llevéis una sorpresa con algunos personajes/posiciones.


5) Hannibal Lecter


¡Hombreeeeeeeee, por favoooooooor! ¿Cómo no iba a estar este hombre en el top?
Es el que me da nombre. Además, ninguna otra mirada fija del cine me ha impactado y puesto tan nerviosa como ésta. Su media sonrisa, su relación con Clarice y cómo la dirige, todas las sentencias lapidarias de las que hace gala, sus modales, que contrastan con su actos, su inteligencia y su cultura... Parece Es un caballero de la cabeza a los pies, y todo eso hace del doctor Lecter un personaje increíble para mi gusto, que me encanta. "Y este hombre es psiquiatra... bueno, puede tratarse a sí mismo", recuerdo que pensé yo en broma la primera vez que vi "El silencio de los corderos", a mis tiernos quince años -y como veis, sin tener ni idea-. No me dio miedo, por supuesto que no, pero me invadió esa sensación desagradable de "Hay gente así en cualquier sitio y me los puedo encontrar donde sea".
Lo que sí que puede ser es que os sorprenda el hecho de que el doctor Lecter/Hannibal el caníbal no entra dentro de mi top 3. Pero bueno, para gustos colores.





4) Alex DeLarge



Otro que tal baila, cariñosamente conocido por mí como "el naranjito". Un antisocial/psicópata más, de éstos que me gustan a mí.
A estas alturas ya habréis visto que para esto del cine soy de "sota, caballo y rey". Y no lo puedo evitar: mi "sota, caballo y rey" son protagonistas así, o relacionados con el Más Allá, o personajes icónicos de films clásicos/joyas del séptimo arte -que los hay, ¡y a cientos!-.
Alex DeLarge entra en el primer grupo y en el tercero. Se lo ha ganado a pulso.
A mí me causó cierta contratransferencia, cierto rechazo así de primeras. No he conseguido desprenderme del todo de ese rechazo, pero no me desagrada tanto como al principio. Le encuentro hasta el punto.
Quizás sea Alex el psicópata al que menos comprendo de todo el ránking. Puedo ver, o incluso entender los motivos de algunos, llegar a encontrarles sentido, conocer cómo funciona su cabeza. Pero para mí, Alex DeLarge es un misterio. Y aun así, me parece un personaje increíble. Quizás sea por la edad y por ese empuje que tiene asociada la juventud... es de los más jóvenes del top 10.




Y ahora... el podio.


3) Jack Torrance



Empezamos las posiciones interesantes del top con este hombre. Profesor de Universidad y escritor. Parece que todo va bien al principio, no se sospecha nada. Pero luego uno se va enterando de antecedentes previos y se ve cómo cambia Jack durante el encierro. 
Vamos a dejar al margen el efecto que tiene sobre él y su familia el hotel Overlook. Centrémonos en el hecho objetivo, racional y observable de que están los tres solos. Completamente solos, aislados. Que si hay una urgencia están vendidos, vamos. Eso pone nervioso, en el mejor de los casos y como mínimo. Si es que es hasta normal que te cambie el carácter.
Los cambios de humor de Jack conforme pasa el tiempo son más evidentes. Y su furia, también. Si a eso le sumas el consumo de alcohol, apaga y vámonos.
Me parece, en definitiva, un personaje muy interesante. Y repito: quitando lo paranormal, es alucinante observar su evolución. Parece que forma parte de un experimento, o algo así.

Además, lo dije en uno de mis primeros tweets y lo mantengo hoy día: A Jack Nicholson los papeles de pacientes psiquiátricos le vienen como anillo al dedo. Ha hecho muchos, y todos brillantes. Quizá sea que su carácter e incluso su aspecto físico favorecen este tipo de personajes. De hecho, le ofrecieron interpretar al doctor Hannibal Lecter. ¿Cómo se os queda el cuerpo a los que no lo sabíais?

(Mejor lo pongo en VO, que ya sabéis que el doblaje es penoso no, lo siguiente)



2) Pat Bateman




Uy, Pat. No se puede decir más; si habéis visto "American Psycho" -ya posteada en en el blog-, este chico no necesita presentación. Bueno, sí: especifico que el Patrick Bateman de la película va más conmigo. El literario es demasiado hardcore para mí; me parece odioso, inaguantable, un despojo al que me resultaría insoportable ver.
Eso de no concordarme un mismo personaje según lea el libro o vea la película no me había pasado jamás. Patrick es el primero al que le concedo ese (dudoso) honor.
Y pese a todo lo que hace, el Pat peliculero me parece increíble; me gusta un montonazo cómo lo han enfocado. No me resulta ni la mitad de horroroso que el del libro, ¡tiene hasta pase!
También será que, como es propio de los piscópatas, la cara "buena" de Patrick derrocha un encanto increíble, cae bien enseguida. Yo no soy una excepción a esto: en su faceta correcta y social me cae genial el colega... qué le vamos a hacer.






Y... vamos con el oro, con el número 1 de mi ránking.





*Llegados a este punto y si no habéis visto la película -cosa que dudo-, mejor que lo hagáis antes de leer esto, por si acaso.*




1) Norman Bates

¡Si es que el pobre no se cree que es mi preferido, humilde hasta para eso! :P

Sin discusión. Es mi personaje favorito, mi debilidad en este aspecto, además de un ICONO (con mayúsculas, sí) del cine de terror.
Me resulta imposible de todo punto no querer a Norman. Esa cara de niño bueno, esa fragilidad, esa madre tirana a la que él se somete y contra la que intenta rebelarse, esa inseguridad... no puede más que darte pena esa lucha continua.
Norman tiene algo, no sé muy bien qué, que hace que me encante. Quizás sea todo lo que he dicho arriba, quizás sea su situación previa, quizás todo lo que no se sabe de él. O todo a la vez.
Me acuerdo como si fuera ayer (y hace ya 10 años ó más), de la primera vez que vi "Psicosis". Bien, conforme se acabó me vino a la mente un: "Pues yo lo adoptaba, ¡pobre!".
Con eso lo digo todo.

P.D.: También os digo que igual que ADORO "Psicosis", la serie "Bates Motel" me parece un sinsentido. Empezando por la ambientación y siguiendo por el argumento, así de claro. De hecho, he dejado hasta de verla.
Las cosas como son: si "Bates Motel" es una PREcuela de "Psicosis" (la cual está ambientada en los 60), ¡¿por qué no la han situado antes de esa fecha?! No veo ni medio coherente que el Norman Bates adolescente viva en el 2014 ó así, y el adulto en los 60... a no ser que sea un funcionario del Ministerio del Tiempo. En ese caso, tendría lógica.

Como no sabía muy bien qué escena poner, os dejo aquí la icónica, la que todos hemos visto una vez o quinientas. La que nos pone los pelos de punta y provoca que nos duchemos haciendo que la puerta del baño entre en nuestro campo de visión. Por si acaso.





En fin... ya hemos acabado el ránking.

Yo personalmente me lo he pasado genial haciéndolo, he disfrutado muchísimo. De hecho, creo que han sido los dos posts con los que mejor me lo he pasado y en los que más tiempo he invertido (retoques, revisiones, selección de imágenes y vídeos...).
También me ha encantado ver vuestra participación en la primera entrega, ya sea comentando, ya sea leyéndola. Espero que con este os haya ocurrido lo mismo.

Sólo me resta por tanto daros las gracias por dedicarle vuestro tiempo y difusión al blog. No puedo tener mejores lectores.

Un beso, y nos volvemos a leer muy pronto.

Nurse Lecter

lunes, 20 de julio de 2015

Borderline

¡Hola a todos!

Vengo con el "post patológico" del mes. Conoceremos un poquito el Trastorno Límite de Personalidad o TLP. En inglés, "Borderline Personality Disorder" (BPD); de ahí el título de la entrada.
Sí, vale, así como nombre está muy bien, ¿verdad? Muy rimbombante, muy vistoso, muy sonoro quizás. Pero no da ninguna pista; no sabes hacia dónde tirar -yo de hecho creía al principio que era algo relacionado con el cociente intelectual, fijaos lo perdida que estaba...-.
Primero vamos a dejar claro lo que es la personalidad, para poder tener un punto de referencia. La personalidad se define como: “Los rasgos de personalidad son patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse y pensar sobre el entorno y sobre uno mismo que se ponen de manifiesto en una amplia gama de contextos sociales y personales” (1).
Es decir, que la personalidad se divide en patrones o grupos, que determinan nuestra forma de ser y salen a relucir bastante.
Si bien cada uno es de su padre y de su madre, estamos de acuerdo todos en que, en esencia, nuestras personalidades tienden a "agruparse" alrededor de la "normalidad" -entrecomillo porque ya sabéis: el concepto de normalidad es distinto para unos y para otros-. El problema surge cuando hay personalidades que no se encuentran en esta agrupación, apareciendo así los trastornos de personalidad. Y uno de ellos es éste.

1) ¿Qué es?
El TLP se encuadra dentro del cluster B de los trastornos de personalidad (en este grupo están también los histriónicos, los narcisistas y los antisociales... este cluster es el más vistoso, no se les llama "dramáticos" o "teatrales" sin razón ).
Se caracteriza sobre todo por una sensación crónica de vacío, baja tolerancia a la frustración, cambios de afecto muy frecuentes -lo mismo te adoran que a los 5 minutos eres su peor enemigo sin motivo, o por lo que ellos creen que es una afrenta-... También se caracterizan por ser muy manipuladores, con la finalidad de evitar un abandono. Además, sus relaciones personales son muy intensas, lo dan todo de una manera insana, se aprecian problemas de ira, se "dispersan" mucho... (2).
Son personas en general muy intensas y muy lábiles en cuanto a afectos.
Por otra parte la OMS distingue dos tipos de TLP: el impulsivo (en el cual, como su nombre indica, actúas sin pensar), y el límite, que es un poco más violento: éste se refiere sobre todo al "no abandono"; el paciente intenta por todos los medios que no lo dejen solo, y no duda en recurrir a la manipulación para ello (3).

2) ¿Cuáles son la incidencia y la prevalencia? ¿Suele ser comórbido?
La incidencia del TLP ronda entre el 5 y el 10% en la población normal (4). En los pacientes psiquiátricos oscila desde el 11 al 32%, y se suele diagnosticar a partir de los 19 años (5).
En cuanto a la comorbilidad, el paciente diagnosticado de TLP puede padecer también problemas adictivos -relacionados con su problemas para controlar los impulsos-, alimentarios, afectivos (ansiedad, depresión), y riesgo autolítico debido a la desesperanza que presentan (6).

3) ¿Y las causas?
Como en casi todas las patologías, puede hablarse de factores internos (variables biológicas, herencia...), y externos: abandono por parte de uno de los padres en la infancia, un mal cuidado por parte de éstos, o incluso abusos sexuales en la etapa infantil. También es importante no perder de vista las relaciones homosexuales, o tener dudas sobre la identidad sexual (5).
Ya veis que casi todos los factores externos son relacionados con los padres. Da que pensar, creo yo.

4) ¿Cuál es el tratamiento?
Hay que tener claro que cada paciente es un mundo, lo primero. Y que no hay medicación para tratar el diagnóstico en sí, lo segundo. Lo que se tratan son las manifestaciones: por ejemplo, antipsicóticos a dosis bajas para controlar los impulsos, eutimizantes para controlar los cambios de humor y afectivos... También se usan antidepresivos de distintos grupos (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, inhibidores de la MAO, tricíclicos...), para mantener a raya la agresividad y la impulsividad, y benzodiazepinas (7).
También es importante la terapia dialéctico conductual de Marsha Linehan, una psicóloga que, según se dice, padece TLP. O sea, que la mujer habla con conocimiento de causa. Con esta terapia se entrenan diversas habilidades. Del mismo modo pueden usarse terapias cognitivas (3).


En cuanto a mi experiencia con estos pacientes, he podido tratar con ellos en Rehabilitación y en la planta. Si bien en Rehabilitación no ha habido ningún problema con ellos y todos han sido encantadores, puedo aseguraros que con los pacientes agudos no ha sido igual; aunque claro, ni las circunstancias ni la situación de la patología eran las mismas.
Con el tiempo he aprendido a no desesperarme con ellos, porque los que ingresan son generalmente por intentos de autolisis con fines manipulativos, sin verdadera intención suicida. Y ellos van probando con todo el mundo hasta dónde pueden llegar: no pierden oportunidad de manipularte, los cabreos al ver que no pueden son importantes, te insultan y amenazan (aunque al día siguiente actúan como si no hubiera pasado nada y te piden perdón)...
Los primeros pacientes TLP que yo traté en planta -siendo una R chiquitita e ingenua-, me hacían perder la paciencia y los nervios, y muchas veces me preguntaba lo mismo: ¿Qué hay de patología y qué hay de personalidad basal, "sana", por decirlo así? Dicho en cristiano: ¿Cuánto hay de enfermedad, y cuánto de mala baba propia?
En fin, hay que saber llevarlos, tener diplomacia y paciencia, y sobre todo, no frustrarte como profesional. Es un trastorno muy difícil de llevar, que quema bastante no sólo a los profesionales, sino también a sus familias.


Para finalizar la entrada, sólo decir que, si bien dentro del mundo de la Salud Mental y la Psiquiatría es una patología frecuente, yo no la conocía de nada previamente; de hecho, en la carrera ni la di. Sólo vi los trastornos psicóticos, los afectivos y el suicidio, pero nada más. ¿Vosotros la conocíais de antes? ¿Qué os parece?
En fin, con esto me despido hasta el próximo post; espero que éste os haya gustado. ¡Nos leemos pronto! ¡Adióoos!

Nurse Lecter

Bibliografía consultada
(1) American Psychiatric Association (APA): "Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM)". 4ª edición. EEUU. APA, 1993

(2) American Psychiatric Association (APA): "Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM)". 5ª edición. EEUU. APA, 2013.

(3) Cuevas Yust, C., López Pérez-Día, A.G.: "Intervenciones psicológicas eficaces para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad". International Journal of Psychology & Psychological Therapy 2012, 12(1): 97-114. Disponible en:
http://www.ijpsy.com/volumen12/num1/320/intervenciones-psicolgicas-eficaces-para-ES.pdf

(4) Martínez González, J.M.: "Drogodependencias y trastornos de la personalidad: variables relevantes para su tratamiento". Papeles del Psicólogo, 2011, 32 (2): 166-174. Disponible en:
http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1141.pdf#page=71

(5) García López, M.T., Martín Pérez, M.F., Otín Llop, R.: "Tratamiento integral del Trastorno Límite de Personalidad". Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., 2010; 30 (106), 263-278. Disponible en:
http://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v30n2/05.pdf

(6) Maruottolo, C., Landeta, O.: "Evolución clínica de la comorbilidad en el eje I del DSM-IV-TR en pacientes con trastorno límite de la personalidad y trastorno adictivo hallados en hospital de día de patología dual". Norte de Salud Mental, 2012, 10 (43): 53-59. Disponible en:
http://revistanorte.es/index.php/revista/article/view/53/51

(7) Chávez León, E., Ng, B., Ontiveros Uribe, M.P.: "Tratamiento farmacológico del Trastorno Límite de Personalidad" Salud Mental 2006, 29 (5): 16-24. Disponible en:
http://www.medigraphic.com/pdfs/salmen/sam-2006/sam065c.pdf

miércoles, 8 de julio de 2015

Película del mes

¡Hooooooooolaaaa!

¡"Post cultural" al canto!
Vamos con una película y su correspondiente libro; 2x1, que es el mes de la rebajas.
La tenía pendiente de ver desde hace unos meses; más concretamente desde que hice el post relativo a la psicopatía, y en cuanto encontré el hueco hace un par de meses, a ello me dediqué. Y cómo no, al ser una "película psiquiátrica", no podía por menos que reseñarla en el blog.



Título: "American Psycho"
Dirección: Mary Harron
País: Estados Unidos
Año: 2000
Duración: 101 minutos
Género: Drama, terror
Reparto: Christian Bale, Willem Dafoe, Jared Leto, Josh Lucas, Reese Whiterspoon, Samantha Mathis, Matt Ross, William Sage, Chloë Sevigny, Cara Seymour, Guinevere Turner, Justin Theroux, Monika Meier
Guión: Mary Harron, Guinevere Turner
Productora: Lions Gate
Presupuesto: 7 millones de dólares






"American Psycho" está basada en la novela homónima de Bret Easton Ellis (la cual, dicho sea de paso, leí después de ver la peli. Debería haber sido al revés, pero desconocía que estuviera basada en un libro previo), de 1991.
En la película, ambientada en el Wall Street de finales de los 80, descubrimos cómo es el día a día del ejecutivo Patrick (Pat) Bateman -Christian Bale-. Podría decirse que el chico lo tiene todo: joven, guapo, con dinero, piso propio, un trabajo seguro y bien pagado, metrosexual (sí, sí), novia y amante, vive entre limusinas y restaurantes en los que te cobran sólo por poner un pie... En fin, una joyita yuppie.
Pero un día, algo pasa que hace saltar por los aires todo lo que lleva acumulado, mostrándonos cómo es realmente. Y es una cosa tan tonta como una tarjeta de presentación. En una reunión con sus amigos/compañeros, empiezan a mostrar cada uno su tarjeta. Pat considera que la suya es de momento la mejor, hasta que Paul Allen (Jared Leto), enseña la suya. Ése es el primer paso que da Paul para desquiciar a Pat.
A partir de ese momento, y partiendo del título de la película, os podéis imaginar todo lo que sigue, y alguna que otra cosa más.
El problema radica en que nadie sospecha de Patrick por todo lo que he enumerado antes: tiene un estatus social muy bueno en todos los sentidos, no tiene nada que envidiarle a nadie, en principio parece feliz... Es algo que parece increíble.

En esta ocasión no dejo tráiler porque creo que es mucho mejor ver la película sin tener una impresión visual previa; sin haber visto (casi) ninguna escena.


N.B.: También os digo que vi las películas de Batman primero y luego ha caído ésta. Y en este caso el orden de los factores SÍ altera el producto.
Para mí y desde que he visto "American Psycho", Christian Bale no es Batman. Christian Bale es Pat Bat(e)man haciendo de Batman; que si algo tienen los dos en común es que les salen los billetes por las orejas y están atormentados, cada uno por una cosa.


Opinión personal: a mi modo de ver y teniendo en cuenta que no soy una experta en cine, lo que es la realización de la peli no es muy allá -quiero pensar que será por los escasos 7 millones de presupuesto-, pero el argumento me fascina y te permite ver las dos caras de Patrick. Sólo por eso ya me tiene ganada.
Esta patología es de mis preferidas, ya lo sabéis, y precisamente me encanta y asusta por lo que le pasa a Pat: como aparentemente lo tiene todo, a nadie se le pasa por la cabeza que pueda hacer semejantes salvajadas... porque no tiene motivos aparentes. Es de todo punto imposible. Y precisamente por eso esta peli inspira tanto respeto. Porque Patrick de puertas afuera es normal -aunque como ya sabéis, el concepto de "normalidad" es relativo-. Te lo cruzas por la calle con su traje de hombre de negocios y lo primero que piensas es que es un tío que tiene la vida resuelta. Que ojalá fueras como él en ese sentido.

Por otra parte, y por mucha violencia que haya, considero que "American Psycho" es un reflejo de gran parte de la sociedad de hoy día.
Bien, vale... no es muy común que a la gente le dé por matar, torturar y todo eso. Pero no creo que me neguéis que alguna vez todos hemos sentido envidia insana de alguien, o directamente nos hemos comparado. Por cualquier motivo, sea grande o pequeño: porque te gusta cómo le queda el vestido a ésa y a ti no, que pareces un adefesio; porque el coche de ése es mejor que el tuyo, una tartana ya; porque aquéllos todos los años se van de viaje y tú vas siempre al pueblo, condenado al ostracismo; porque la presentación que han usado éstas está mucho mejor hecha que la tuya. Podría seguir, pero creo que ya va bien.
Pero... ¡al revés también pasa! Te sientes genial cuando el vestido te queda como un guante a ti, mientras que a la otra le sienta como a un santo dos pistolas; cuando tu descapotable último grito berrido supera con creces el resto de carruajes de tus amigos; porque mira tú por dónde, este año te vas a la Riviera Maya de viaje y los demás no; porque tu presentación es digna de matrícula, muy por encima del resto. No puedes evitar comparar y sentirte superior.

Algo así le pasa a Patrick: tanto en la novela como la peli hay reflexiones suyas de este estilo; y en muchas de ellas nos podemos ver reflejados en lo que a envidia se refiere. Hay por ejemplo un momento dado en el que Pat se evalúa con respecto a un compañero: "Incluso vamos al mismo peluquero, aunque mi corte es más moderno que el suyo"... y sonríe. Sonríe de satisfacción y orgullo porque sobresale en algo tan importante para él como es su imagen.

Y ya al margen de la parte reflexiva/filosófica, a mí esta temática me gusta; tiene escenas memorables, como por ejemplo la del famoso meme:



Ahora, paso a analizar la novela.
Así de primeras, me parece una bizarrada de principio a fin; cuesta seguirla conforme se avanza en la lectura porque está escrita en primera persona, con un ritmo muy acelerado -que te ves obligado a seguir: es como "el libro no me deja parar de leer"- y hay pasajes verdaderamente incoherentes; frenéticos incluso, porque no ves ni un triste punto y seguido en líneas. En ocasiones el texto es totalmente saltígrado, pasa de un tema a otro sin aparente nexo. ¿Por qué? Porque lo que intenta con ello Bret Easton Ellis es reflejar el estado mental de Patrick, cómo su mente funciona a toda máquina.
Además, es muy descriptiva, muy minuciosa: Pat relata SIEMPRE qué ropa lleva puesta tanto él como la gente que lo rodea, dando incluso el nombre de las marcas; todas altas firmas, claro. Sus rutinas y la música que (se) escucha en cualquier momento y lugar también las acabamos conociendo al milímetro.
Y claro está, todo lo que hace y piensa, sea bueno o malo, también lo sabemos. Da muchos detalles... quizá demasiados, y muy específicos -"¿qué necesidad tengo yo de saber esto?", pensaba muchas veces-. Lo ves todo con mucha claridad aunque no quieras.
Ríete tú del marqués de Sade al leer "American Psycho", ¡JÁ!

Para mi gusto la novela es mucho más cruda, más explícita, desagradable e incluso asquerosa a veces.
De hecho, ha habido pasajes en los que yo -que no suelo alterarme cuando leo sobre estas cosas-, he tenido que parar a la mitad. A veces por agobio, a veces por angustia, a veces por asco/estómago revuelto, a veces simplemente porque era una locura y la cabeza me iba a estallar.
Creo que es una novela no apta para gente impresionable.

La película es todo lo políticamente correcta posible, dentro de que el tema es polémico; se corta bastante. A muchas de las cosas que hace Pat en la peli les han quitado sangre, tiempo y salvajismo.
Esta última se queda en mantillas en comparación con la novela, vamos.
Por no hablar de todo lo que aparece en el libro y en la película no -o sale con el orden cronológico alterado-, como siempre.
Y para muestra, os copio un fragmento (atentos al final del mismo):


"[...] llego a la conclusión de que Patricia esta noche estará a salvo, pues no voy a sacar inesperadamente un cuchillo y usarlo contra ella sólo porque me apetezca hacerlo, ni voy a obtener ningún placer viendo cómo sangra por los cortes que le he hecho en el cuello, ni a degollarla o sacarle los ojos. Tiene suerte, aunque no haya un motivo detrás de esa suerte. Puede que esté a salvo porque es rica, porque tiene una familia rica, y eso la proteja esta noche, o simplemente puede que se trate de que lo he elegido yo."

Bret Easton Ellis - "American Psycho"

En fin, el resumen de este post es ambivalencia total: me encanta la película -nada más verla se ha convertido en una de mis favoritas; ¿¡CÓMO NO SE ME OCURRIÓ VERLA ANTES?!-, pero no tiene pinta de que vuelva a leer el libro; o por lo menos, parece que tardaré bastante en volver a hacerlo.


Espero que os haya picado la curiosidad un poquitín y que os animéis a verla -o a leer el libro... sólo para valientes-.
Como de costumbre, también os animo a comentar y opinar, o cualquier otra cosa que queráis hacerme saber.
¡Procuraré actualizar pronto! ¡Besos!

Nurse Lecter

sábado, 27 de junio de 2015

Top 10. Primera parte.

¡Hola holaaaa!

Este post es cultural, aunque no abordo ni un libro ni una peli. Creo que os puede gustar más que las entradas habituales.
Os presento mi "top 10" personal de personajes psiquiátricos favoritos del cine.
Algunos puede parecer que estén cogidos con pinzas. Pero yo los siento como pacientes aquejados de un problema de salud mental.

Para darle emoción a la cosa, voy a repartir el top en dos entradas. Aquí pongo del 10 al 6. En la siguiente, del 5 al 1.

10) John Nash

Éste es el John Nash real. El que hay gente que no sabe ni que existió.
El único personaje real del "top 10" -fallecido hace muy poco tiempo-, interpretado magistralmente por Russell Crowe en "Una mente maravillosa" (película que tengo pensado postear en este blog). Me encanta, y creo que se refleja muy bien el padecimiento de estos pacientes desde su primer brote hasta la estabilidad. Un camino con más sombras que luces, y mucha incomprensión, por desgracia.
Sufres con John, te sorprendes con John, te emocionas con John incluso. Empatizas, te metes en su piel de una manera increíble. Te alegras de cada pequeño avance que da, y el hecho de que se dedique a una cosa tan complicada como son las matemáticas rompe los esquemas de algunos. Esa idea de "enfermo mental = inútil" me parece una chorrada, qué os voy a decir. "Una mente maravillosa" te ayuda a desterrar eso.
Y dejando a un lado esto, también es una buena forma de ver cómo eran los tratamientos antes, lo que se hacía, qué medicamentos se daban. Esta película está muy bien, la verdad.
Además de trabajar en la Universidad, el John Nash real se implicó mucho en la lucha contra el estigma, y fue una figura muy relevante en lo que respecta al aspecto social de la esquizofrenia. Fue, queriendo o sin querer, un espejo en el que poder mirarnos todos: pacientes, profesionales y ciudadanos en general.





9) El Joker



Antes de nada, matizar que el Joker del que yo hablo es el interpretado por Heath Ledger, el más "tocado" de todos, el más oscuro, el que tiene más personalidad. Para mi gusto, el mejor de todos.
Con este personaje da igual que seas sanitario o no. No puedes evitar pensar: "Dios mío, qué loco está". Sí, así tal cual. Sin eufemismos.
No soy una gran fan de las películas de Batman, pero sé que el Joker tiene una historia, una razón para que tenga la boca así. Desconozco el motivo exacto, aunque tampoco me importa mucho saberlo. Lo que me importa es cómo ha ido cambiando, lo que dice y hace, y cómo "se la lía" a Batman. No tiene empatía, ni moral, ni principios -¿de qué patología nos suena esto?-. Para él nadie vale nada. De hecho reconoce todo esto en la segunda entrega de la trilogía.
Además, el Joker da mucho juego por su cambios en el tono de voz, sus tics, su afectación... su actitud en general. Sonará un poco mal, pero yo me río bastante cuando sale en pantalla, a pesar de que lo suyo sería escandalizarse.
Mirad el vídeo, ¡qué felicidad y cómo le gusta su trabajo!





8) Montse



Un personaje patrio. En este caso, la protagonista de "Musarañas", atormentada por cosas del pasado y aquejada de varios problemas de salud mental. El más evidente, una fobia.
Al principio no me gustaba nada Montse, veía que era un recurso muy manido. Pero con el tiempo, cuando reflexionas sobre ella, sobre sus matices y su sufrimiento, acerca de lo que es y cómo ha llegado a ser así, te gusta este personaje. Aprendes a apreciar sus reacciones y llegas a comprender los motivos: "Si es que no le quedaba más remedio, por algún lado tenía que salir".
Lo "bueno" que tiene Montse, sin embargo, es el débil hilo que la une al mundo real: su hermana pequeña.
En fin, que parece un personaje muy "mainstream" así de primeras, pero luego... luego algo hay que hace que Montse te guste.





7) John Kramer/Jigsaw



Buah... qué decir de este hombre. No se despeina para nada, no tiene compasión pero sí un código moral propio que no duda en llevar al extremo, no se arrepiente nunca, sabe exactamente qué tecla tocar para dar donde más duele... Es un psicópata de libro. 
Pero lo más gracioso de todo es que si bien sufres con la gente que pasa sus pruebas, llegas a entender por qué los hace pasar por todo eso. Lo ves hasta lógico -o yo por lo menos lo percibo así-. Por supuesto, aclaro: ¡que yo lo vea lógico no quiere decir ni mucho menos que lo comparta!
A mí lo que más me sorprende y gusta de John es su inteligencia, su capacidad de previsión. Cómo lo tiene todo pensado, planeado y orquestado. Incluso cuando crees, allá por la tercera película, que la saga "Saw" ha perdido toda su gracia.
Puedo deciros que los finales de absolutamente todas sus películas me han dejado SIEMPRE con la boca abierta. Las he coronado todas con un "Jo-DER". Me parecen alucinantes. Así, con sinceridad.
Además, y puede que os riáis, pero la filosofía de John y sus víctimas ha cambiado mi modo de ver las cosas. Por parte del primero, eso de no saber cuándo te tocará marcharte hace que lo vivas todo de manera diferente. Por parte de las segundas, aprendes que en cualquier momento algo te puede trastocar, y ese algo en ocasiones funciona igual que un boomerang. Todo lo que haces, vuelve.






6) Bellatrix Lestrange


Quizás ésta sea la sorpresa del "top 10". Porque si bien la señora Lestrange no está diagnosticada -se ve que en San Mungo no hay sanadores psiquiátricos, aunque sí hay ala de Psiquiatría-, los que habéis leído/visto la saga de "Harry Potter" no podéis negar que algo tiene. Será por Azkaban y sus dementores, será basal, pero algo hay. Yo me atrevería a aventurar que, al margen de su obsesión por Voldemort, hay un trastorno de personalidad del cluster B... o una mezcla de todos.
Y para más inri, Bellatrix es de mis personajes favoritos de la saga por eso. Porque es mala, pero tiene su sentido que sea así.
Creo que en una consulta de Enfermería se podrían trabajar muchas cosas con ella. Por ejemplo la conciencia de enfermedad. Daría para todo un año de citas con Enfermería sólo abordar este punto.

P.D.1: A modo de nota curiosa, J.K Rowling se basó en lo que sintió durante un episodio depresivo para crear a los dementores. Esa tristeza inmotivada, esa anhedonia, esa apatía... todo eso que sientes cuando se acerca un dementor es lo que le ocurre a las personas con trastorno depresivo.
Podéis verlo en el siguiente link: http://www.themarysue.com/depression-psychology-lessons-from-harry-potter/
P.D.2: Esto es una friki-reflexión mía: a mi modo de ver, la maldición Imperius es un símil de trastorno de identidad disociativo (trastorno de personalidad múltiple). Dos de las características de este trastornos son la existencia de dos o más personalidades -en la maldición Imperius los afectados hacen cosas que en su sano juicio no harían-, y periodos de amnesia que coinciden con el predominio de la personalidad "no oficial" (cuando se pasa el efecto de la maldición, los afectados no recuerdan nada). Ahí lo dejo. El que diga que con "Harry Potter" no se aprende...



Acabamos así la primera parte de este ránking.
Si os animáis, podéis comentarme los vuestros, quizás coincidamos en alguno.
Pronto volveré con la segunda parte, que ya aviso, no será el próximo post.
¡Besos a todos!