domingo, 29 de julio de 2018

¡Esto no es mío!

¡Hola!

¿Qué tal va el mes de julio? ¿Tenéis días de vacaciones o estáis haciendo el verano como yo? En cualquier caso, espero que estéis aprendiendo y disfrutando mucho con el trabajo, y que las veteranas sean comprensivas con vosotros.

Hace unos días hice una encuesta en Twitter sobre el próximo post del blog (o sea, éste). Decidisteis que tocaba hablar de psicopatología friki, así que ahí vamos. Es breve dado que no hay mucha información al respecto, pero es lo que tiene preparar posts sobre psicopatología rara.
Esta enfermedad la conocí gracias a la serie "Chicago Med". Admito que sólo la veo por el psiquiatra, el Dr. Daniel Charles. Es un personaje muy bien construido... y sé que suena a tópico, pero es que es verdad: se nota que es el psiquiatra, ¡jajajajajaja!

Se trata de algo chulísimo y muy poco frecuente: el conocido como desorden de identidad de la integridad corporal -en inglés "Body Integrity Identity Disorder", siglas BIID-. Antes se le llamaba "apotemnofilia" o "xenomelia"; el término actual surgió en 2005 (1).
Consiste en que el sujeto no reconoce como suya una extremidad del cuerpo. Esto le produce una sensación de molestia e incomodidad muy grande, y la persona pide la amputación de ese miembro concreto (2), cuando no se lo amputa por sus medios, ya sea de forma casera o ilegal.
Realmente a la extremidad en cuestión no le pasa nada: no tiene ninguna enfermedad o tara local, ni lesiones de ningún tipo. Se trata de una pierna o un brazo totalmente sanos... pero al paciente esto no le acaba de convencer. Es algo que no es suyo, que está ahí como "pegado" de forma artificial.
Asimismo existen extensiones y variantes de la enfermedad, como el deseo de ser parapléjico. Pero vamos más allá: hay veces en las que una persona desea amputarse algo porque les parece muy erótico y quieren ser igual que el objeto de deseo (3). Podría ser por tanto una parafilia, y los que la padecen se conocen como "wannabees".

Voy a ser sincera: esto en el DSM-V no está, y tampoco en la CIE-10. Sin embargo hay gente que lo considera una variante del síndrome de Munchausen (ahora llamado "trastorno facticio"), debido a que en ocasiones lo que se busca es producir una discapacidad (4). De igual forma no se considera que una persona tenga BIID como tal si se encuadra dentro de un trastorno del espectro psicótico -delirios en los que la extremidad tiene alguna clase de infección, o alucinaciones auditivas que incitan al paciente a amputarse el miembro en cuestión-.
Ya veis que es una entidad muy difícil de encuadrar puesto que no casa completamente con ninguno de los grupos psicopatológicos que aparecen en los manuales diagnósticos.

Tampoco hay datos epidemiológicos fidedignos al respecto, ya que mucha gente que padece xenomelia no lo dice por vergüenza o miedo al estigma (1).

En cuanto al origen del desorden de identidad de la integridad corporal tampoco está claro del todo. Hay varias teorías, pero una que resuena con fuerza es la de una alteración de los circuitos del sistema nervioso central; más concretamente una anomalía en el lóbulo parietal derecho. Sin embargo se ha mirado desde una perspectiva tanto psiquiátrica como neurológica (3).
Por otro lado podemos irnos a la parte psicodinámica del asunto y mencionar que la causa de este problema puede deberse en parte a que la persona que la padece vio de niño a alguien amputado y dicha experiencia impactó en su psique. Busca parecerse a él bien por el propio impacto o bien porque admira su entereza ante la adversidad. En cualquiera de los dos supuestos queda como consecuencia el desorden de identidad de la integridad corporal (4).
Sea como sea parece surgir en la niñez y perdura a lo largo de la vida (1).

Según lo que he encontrado en cuanto a tratamiento, pueden funcionar en parte la terapia conductual y el psicoanálisis. Si bien no desaparece el deseo de querer amputarse algo, sí se reduce bastante por lo visto. Pero realmente y según afirman Smith y Furth no hay ningún tratamiento verdaderamente efectivo para el BIID (5).

Este problema por supuesto implica un dilema ético evidente:
1) No le cortamos a la persona una extremidad sana (principio de no maleficencia)... cosa que puede ser peor porque el sujeto no será feliz, e incluso la larga podría amputársela él mismo con el riesgo que eso conlleva - shock hipovolémico, infecciones e incluso la muerte-.
2) Le cortamos a la persona la extremidad sana (principio de autonomía), y así el paciente será feliz y vivirá en paz.
También es muy interesante en este sentido el hecho de que los sujetos están mental,ente sanos la mayoría de las veces y aunque quieren que se les ampute algo, en caso de hacerlo saben que van a tener que vivir el resto de su vida así, sin un brazo o pierna. Lo saben... y lo aceptan y asumen. Y no se arrepienten una vez hecha la cirugía en caso de realizarse. De hecho es más bien al revés: están encantados.
¿Qué haríais vosotros?

Como veis, se trata de un trastorno muy llamativo y que toca varios palos: sexualidad, neurología, identidad corporal, ética, subconsciente... es muy completo. ¿Lo conocíais?

Por mi parte, entrada finalizada. Estoy abierta a recibir ideas, opiniones, más información... ¡lo que queráis! Y si encontrara más información sobre el tema, no dudéis de que actualizaría este post.
De igual forma espero que os haya gustado, ¡volvemos a leernos pronto!

Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
1) García Guindo V., Iglesias Oronoz N. Orientaciones diagnósticas y tratamiento del Trastorno de la Identidad de la Integridad Corporal: Revisión bibliográfica [Trabajo Fin de Grado]. Sant Cugat del Vallès. Escola Universitària d’Infermeria Gimbernat: 2016. Disponible en:
2) Blom R.M., Hennekam RC, Denys D. Body integrity identity disorder. PLoS One [Internet]. 2012;7(4): 34702. Disponible en:
3) Brugger P., Lenggenhager B., Giummarra M.J. Xenomelia: a social neuroscience view of altered bodily self-consciousness. Frontiers in Psychology. 2013, 4. Disponible en:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3634160/pdf/fpsyg-04-00204.pdf
4) Mora, C. Wannabees (personas que desean ser amputadas). Evaluación neuropsicológica con el WAIS-III. Interamerican Journal of Psychology [Internet]. 2017;51(2):239-523.
Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/284/28454546009.pdf
5) Mora, C. Devotees, wannabees y pretenders: parafilias vinculadas a la discapacidad. Interamerican Journal of Psychology [Internet]. 2016;50(3):359-370. 
Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/284/28450492004.pdf

domingo, 17 de junio de 2018

Trabajo en cadena

¡Buenas tardes y feliz domingo!

Quiero contaros algo que ya os adelanté por Twitter, y es que sí: tengo trabajo de verano... ¡que se suma al de este mes de junio, con el cual no contaba!

Vamos por partes. Lo primero de todo, el contrato que me ocupa actualmente: estoy trabajando en la Unidad de Trastornos Alimentarios de mi ciudad.
Ya estuve por allí siendo residente -puedes leer qué tal mi experiencia aquí-, y la vuelta ha sido genial. A priori no todas las compis se acordaban de mí (tened en cuenta que por allí rotan muchos resis, y es imposible quedarse con todas las caras y nombres), pero sí que les sonaba. En cuanto les dije las fechas en las que estuve, quién fue mi colaborador docente y lo que hice me ubicaron enseguida. Y siempre está bien haber trabajado antes en un sitio, facilita mucho las cosas y la relación con tus compañeros.
En cuanto al trabajo allí, en dos años han modificado algunos aspectos: la forma de registrar el peso diario de las pacientes, los tiempos para comer, los privilegios que han de ganarse... pero la esencia sigue siendo la misma. Se tienen que seguir registrando los pesos, supervisando las comidas, dando mucho apoyo emocional y psicológico, recibiendo ingresos y participando en las terapias. Este servicio me encantó en su momento, y eso es algo que también sigue igual. Además los pacientes que hay ahora son de forma general muy cumplidores, adecuados y estupendos; no hay problemas de relación o comunicación con ellos.


Este contrato se acaba el 30 de junio... y el día 2 de julio empiezo en otro lugar. Pero ese sitio es de sobra conocido para mí, ya que se trata del CSM en el que he trabajado los dos últimos veranos (y donde me dieron mi primer contrato como especialista; también puedes leer aquí cómo me fue). Es continuidad asistencial, aunque de aquella manera ^^'.
En general me ofrecieron pocas cosas, casi todas de dos meses salvo un par que duraban un mes nada más. Así que en cuanto me dijeron que este CSM seguía disponible, no lo dudé y dije con toda la determinación y alegría del mundo: "Ése, quiero ése". Creo que la mujer de la bolsa de trabajo que me lo ofreció se quedó un poco pillada, porque la verdad que no lo pedí precisamente en voz baja, jajajaja. ¡El día que recuerde antes de nada que tengo derecho al contrato X por puntuación y no por mi volumen de voz -si así fuera todos los enfermeros estaríamos afónicos-, habré ganado mucho!
Además el contrato de verano allí tiene muchos puntos a favor:
1) CSM es mi recurso favorito en Salud Mental.
2) Está a 10-15 minutos andando de casa, depende de la prisa que tenga yo por llegar o de si se me pegan las sábanas.
3) Ya lo conozco -cosa que a los compis les viene de perlas también: viene una persona que ya sabe cómo va todo; por tanto no hay que enseñarle nada relativo al funcionamiento del Centro y es productiva desde el primer día-.
4) En un lugar en el que se trabaja genial y los compañeros son un primor.
5) Sigo teniendo contacto frecuente con ellos (incluso he ido de visita), y la relación es estupenda.
6) Los pacientes se acuerdan de mí de un año para otro y eso también es bueno para ellos: soy una enfermera a la que conocen; algunos no aceptan bien que el profesional que los atiende cambie por vacaciones y haya un sustituto.


Ya veis que no puedo pedir más. Estoy muy contenta este año porque como comenté también en Twitter, parece que poco a poco se va a acercando ya mi momento de ir encadenando contratos de Salud Mental y no dejar de trabajar de eso; de algo que me encanta y me hace feliz a nivel profesional. Puestos a pedir, querría un contrato siempre en el mismo lugar aunque fuera a fuerza de renovarlo; pero mientras tanto eso no es posible, así que me conformo con no parar de trabajar "de lo mío".

Y esto es todo por el momento, iré actualizando e informando de todo durante mi próximo contrato, ¡jajajaja!
¡Nos leemos pronto!

Nurse Lecter

domingo, 13 de mayo de 2018

Frikipost

¡Hooooooooooola a todos!
¿Cómo van las cosas? Espero que estéis descansando también, ¡que tan necesaria es la desconexión como el estudio!
En cuanto a los R0, ¡muchos nervios, supongo! En dos semanas empezáis la residencia, que es un periodo muy intenso y muy bonito. Seguro que os va genial ^^

Y sí, sí... vuelvo con mis frikiposts después de muuuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo sin tocarlos. Aprovecho también para recordaros que yo no suelo hacer spoilers y en caso de que hiciera lo aviso, ¡así que no problem, podéis leer sin miedo hasta la advertencia de rigor!
Retomo esta serie de posts de "Juego de tronos" con un personaje al que todos sin discusión queremos un montón. Me refiero a Hodor, papel interpretado por Kristian Nairn.


Nos situamos con él -aunque a estas alturas todo el mundo lo conozca-, ¿quién es? Muy sencillo: es el mozo de cuadras de la casa Stark, y sólo dice una palabra... "Hodor"; sin embargo su nombre real no es ése. Además Hodor es un hombre más largo que un día sin pan. De hecho Osha (otro personaje), sostiene que podría tener ascendentes en los gigantes. No obstante todo lo que tiene de alto lo tiene también de bueno. Es muy noble y paciente, y quiere ciegamente a sus señores.

Ahora vamos a la patología de Hodor... ¿por qué está aquí?
Bueno, yo veo tres frentes abiertos aunque los dos primeros en su momento me costaron un poco más. Del tercero hablaremos aparte, porque es algo más delicado y me ayudó a dilucidar las dos primeras patologías. En cualquier caso y para no alargar mucho el post los comentaré todos brevemente, sólo para que os hagáis una idea.

En lo que respecta a lo obvio y desde que leí los libros, con Hodor he sostenido siempre dos cosas:
1) Que tenga afasia de expresión -también conocida como "afasia de Broca"-.
2) Que tenga discapacidad intelectual.

Venga, vamos al primero... afasia de expresión o de Broca. Todos los sanitarios sabemos lo que es una afasia, pero este blog también lo visitan legos, ¡así que lo explico encantada! 
Una afasia es una alteración del lenguaje secundaria a una lesión cerebral (accidentes cerebrovasculares, tumores, traumatismos...); y pueden verse afectadas la comprensión del lenguaje, la expresión o producción del mismo, o ambas (1). Hay muchos tipos de afasias, pero vamos a centrarnos en la que tiene Hodor. La suya es de expresión: él entiende lo que se le dice -por ejemplo, cuando se le pide que vaya  coger algo va y lo hace-, pero no es capaz de contestar "sí", "de acuerdo" o pedir más información si lo necesita. No puede expresarse con otra palabra que no sea "Hodor". La usa para todo, ya lo sabéis.
Antes he comentado que la afasia de expresión se llama también afasia de Broca, y ello es debido a que el origen de dicha afasia está en una zona del cerebro llamada "área de Broca", la cual podéis ver marcada en rojo aquí.


Bueno, punto 1 superado. Vamos al segundo: la discapacidad intelectual, antes conocida como retraso mental -término que se sigue usando aunque a día de hoy no es correcto-. Es definida en la CIE-10 como "la presencia de un desarrollo mental incompleto o detenido, caracterizado principalmente por el deterioro de funciones concretas de cada época del desarrollo y que contribuyen al nivel global de la inteligencia, tales como las funciones cognoscitivas, las del lenguaje, las motrices y la socialización". Dice además que cabe la posibilidad de que se acompañe de otros trastornos, tanto somáticos como mentales (2). Resumidamente: aquí fallan el intelecto, la cognición y la adaptación del sujeto que padece dicha discapacidad.
Hay diferentes grados de discapacidad intelectual, a saber: leve, moderado, grave y profundo (2). Esta clasificación se hace a su vez en base al cociente intelectual, cuya fórmula es ésta:



Por supuesto y si bien hay una clara influencia genética en la etiología de este problema, no podemos despreciar otros factores como problemas en el embarazo/parto o incluso un daño adquirido a consecuencia de un traumatismo, por ejemplo. Y es muy importante también el entorno: si el ambiente es propicio para que el niño/adulto saque todo su potencial pese a la discapacidad, su evolución será mucho mejor. Si el ambiente es malo sucederá lo contrario.
En cuanto a su comorbilidad, se ha estudiado que en el caso de la discapacidad intelectual suele haber más depresión, ansiedad, trastornos alimentarios... y por supuesto, también aparece en síndromes como el de Angelman, Prader-Willi, Williams, Down, Turner...
En este sentido lo más importante es continuar estimulando a la persona con discapacidad intelecutal en la medida de sus posibilidades. No se trata de exigirle, sino de fomentar sus capacidades. En algunos casos además la comorbilidad puede tratarse con fármacos, claro: si tiene ansiedad o depresión se dan benzodiacepinas y antidepresivos; si tiene TDAH, metilfenidato; si tiene conductas agresivas o ideaciones delirantes, antipsicóticos (mejor si son atípicos o de segunda generación)... y así sucesivamente.



También he comentado al principio que dudaba entre las dos patologías -y admito que lo de la afasia se me ocurrió después-. Tras haberlas explicado las dos me parece que podríamos decantarnos más por la afasia, ¿no creéis?
Hodor es funcional, sociable, hace él solo las actividades de la vida diaria (AVD), tanto básicas como instrumentales, desempeña bien su tarea como mozo de cuadras... el único problema que tiene es a la hora de comunicarse y eso cuadra más con la afasia en vista de lo expuesto.


Y me queda la última patología. Ahora sí: CUIDADO, SPOILERS. A partir de aquí leéis bajo vuestra responsabilidad.
Si hablamos de Hodor es inevitable hablar del portón; es algo inherente a él y que no ha llegado (aún) a los libros que componen la saga.
Para los que no recordáis bien la escena -y bucles temporales aparte-, os recuerdo que hay flashbacks de Hodor cuando era niño. En esa época él no tenía afasia ni ningún síndrome neuropsiquiátrico que sepamos. Pero esa crisis que presenciamos y que hace que acabe convirtiéndose en el Hodor que conocemos desde el primer episodio/capítulo de los libros tiene su origen en un episodio que le supuso un gran impacto emocional y no pudo o no supo gestionar. Por otro lado tampoco se objetiva que el suceso del portón le dejase secuelas emocionales: ni en la serie ni en los libros parece deprimido, estresado, traumatizado ni ha tenido problemas de conducta.


Por tanto podría darse el caso de Hodor desarrollara en ese entonces un trastorno relacionado con traumas y factores de estrés no especificado.
Esta entidad está contemplada en el DSM-V, y pertenece al grupo de "Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés". De entro de este grupito está también el famoso trastorno de estrés postraumático o TEPT.
La persona que sufre este trastorno se ha visto expuesta a la muerte o alguna lesión grave, por haber sido víctima de la misma o haber visto cómo le sucedía a otros, pero no cumple los criterios necesarios para tener un trastorno concreto (3). Hodor ha sufrido un shock terrible, es evidente; pero a lo largo del tiempo no se muestra triste, ni angustiado, ni presenta síntomas disociativos, evocaciones del trauma o evitación de lugares y actos que se lo recuerden. No obstante cabe dentro de lo posible que haya desarrollado amnesia en relación al suceso.
Otra opción que podemos tener en cuenta es que sufriera un trastorno de estrés agudo, pero tampoco es seguro que le sucediese.
¿Por qué? Porque se expuso a una vivencia traumática, pero en este caso la sintomatología expuesta -recuerdos y sueños angustiosos o intrusivos, evitación, síntomas disociativos, hiperalerta, malestar psicológico, anhedonia, irritabilidad...- dura de tres días a un mes (3). Y no sabemos cómo se encuentra el Hodor joven durante el mes sucesivo a este hecho; por eso digo que desconocemos si desarrolló este trastorno o no.

En cuanto a la epidemiología de los trastornos de estrés, se considera que es bastante alta en comparación con otras patologías de salud mental: se estima que su prevalencia oscila entre el 5 y el 20% en cuanto a atención sanitaria. Pero si nos vamos específicamente a la Salud Mental (CSM, hospitalización, Drogodependencias... en fin, todos los recursos propios de esta disciplina), sube hasta casi el 50%.
Y si nos referimos al tratamiento, lo habitual es usar benzodiacepinas ya que hay un gran componente ansioso e insomnio, así como antidepresivos, sobre todo los que tienen más poder sedante. No es desdeñable tampoco la psicoterapia en estos casos, sobre todo en el TEPT.

Hasta aquí el frikipost. Acepto aportaciones e ideas encantada, ¡no dudéis en comentar si tenéis más información!
Espero por otra parte que os haya gustado, ¡volvemos a leernos muy prontito! ¡Adióooos!


Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
(1) Definición de afasia dada por la Federación Española de Daño Cerebral (FEDaCe):
https://fedace.org/comunicacion_dano_cerebral.html
(2) OMS. CIE-10: Décima revisión de la clasificación internacional de las enfermedades. Trastornos mentales y del comportamiento. Descripción clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Madrid. Ed. Méditor.
(3) American Psychiatric Association (APA): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM). 5ª edición. EEUU: APA, 2013

jueves, 19 de abril de 2018

Conducta ejemplar

¡Hola!

¿Qué tal estáis? ¡Supongo y espero que bien!
Especialmente a los futuros resis que entre ayer y hoy están eligiendo plaza, ¡darles la enhorabuena! Ha sido un camino muy duro y sacrificado, pero no os podéis imaginar los dos años tan bonitos que os esperan, por mucho que os lo hayan dicho mil veces. ¡Disfrutadlos, que pasan volando!

En cuanto a los que no lo habéis logrado, recordad: al EIR puede presentarse uno cada año. Me puedo hacer una idea de lo frustrante que es dejarte el alma y renunciar a muchas cosas para al final no tener plaza. Pero si no es este año, ya lo será: el que viene, al otro o cuando vosotros decidáis retomarlo en caso de tomaros un descanso. Cuando lo hagáis, arrasaréis.
Sé que de primeras esto no os supone un consuelo y es muy difícil lo que os voy a decir, pero hay que relativizar. El EIR debe ser una parte de vuestra vida, pero no su totalidad. Así que mucho ánimo ¡y a por ello de nuevo!


Por mi parte, voy a presentaros la entrada de hoy, la cual trata sobre psicopatología infantil.
Bajo mi punto de vista la patología en cuestión es muy compleja y con límites muy difusos entre el propio problema en sí y actos relacionados con él, pero que a veces son de la naturaleza propia o temperamental del pequeño.

La patología en cuestión es el trastorno de conducta -siglas TC-. Y como soy consciente de que explicarla sin ejemplos puede ser aburridísimo e incluso podría costar entenderla, voy a hacerlo con un personaje de la tele. De una serie más concretamente. Sale en "South Park", lo cual nos restringe mucho el rango, ¿verdad?
¿Quién es el niño al que más le pega tener un trastorno de conducta?
¡Correcto! Eric Cartman.

He elegido esta imagen de buenecito a propósito, ¡jajaja!
Vamos a irnos al DSM-V como siempre, a ver lo que nos cuenta.

Hay varios criterios a tener en cuenta aquí, ¡empezamos!
El trastorno de conducta consiste en un comportamiento en el cual el niño pasa completa y olímpicamente de cosas tales como normas sociales, respeto a los demás y consideración de las normas básicas (pero siempre acorde a su edad, claro). Esto debe durar mínimo doce meses; en la serie, claramente, dura más.
Además hay una edad que pondría considerarse "límite", que son los 10 años. Antes de esa edad es otra cosa, no trastorno de conducta. Eso sí, si aparece después de los 18 años estamos hablando también de otro tipo de patología.
A partir de aquí, y siempre dentro del criterio A, hay 15 criterios repartidos en 4 categorías; y en cuanto a dichas categorías, son las siguientes en este mismo orden:
  1. Agresión a personas o animales. En este punto Cartman cumple varios: ha amenazado, ha usado la crueldad física, ha robado, usado armas... Incluso ha llegado a matar.
  2. Destrucción de la propiedad.
  3. Engaño o robo. Claramente Cartman esto lo ha hecho más de una vez, más de dos y más de tres.
  4. Incumplimiento grave de las normas. Esto también lo hace en cuanto puede.
Además el TC puede ser de emociones prosociales limitadas, debiendo aparecer mínimo dos de las siguientes: falta de remordimiento, falta de empatía o afecto superficial/deficiente, despreocupado por su rendimiento (1).

Si me pusiera a enumerar todo lo que ha hecho y dicho Cartman a lo largo de la serie y toda la gente a la que ha humillado, el post no acabaría nunca. Es, de los cuatro niños protagonistas, el peor con diferencia.

También me parece relevante comentar que existe lo que se conoce como trastorno negativista desafiante -siglas TND-. La esencia es la misma, salvo que el TND se da en niños más pequeños. Cartman, por ejemplo, ronda los 9-10 años; el TND aparece antes de esta edad.
Breve repaso con el DSM-V delante: el TND tiene también tres categorías -enfado/irritabilidad; discusiones/actitud desafiante; actitud vengativa- dentro de las cuales hay indicadores, igual que en el TC. Debe durar, asimismo, doce meses o más (1).

En lo que concierne a la etiología del TC y del TND, ocurre algo habitual en estos casos, y es que se entrelazan tanto factores biológicos como sociales y psicológicos. Por mencionar unos cuantos de cada grupo (2):
  • Factores biológicos: el propio carácter del niño, o la herencia genética juegan un papel importante.
    • En el caso de Cartman, podemos decir que es un niño muy egoísta, con un punto narcisista, y además gran parte de sus familiares tienen un carácter muy similar...
  • Factores psicológicos: apego inseguro, escasos o pobres mecanismos de defensa y resolución de problemas...
    • Eric Cartman suele responder a todo con mucha agresividad -sobre todo verbal-, e intenta imponer siempre su punto de vista. Obviamente, esto no es para nada sano ni asertivo, viéndose muy claramente que en lo tocante a habilidades sociales anda bastante escaso.
  • Factores sociales: familias o entornos desestructurados son una cosa muy común en estos casos.
    • Si hablamos de la familia de Eric, su madre Liane no es lo que se dice una madre modelo; y a priori tampoco se sabe quién es el padre, aunque luego sí se descubre. En fin, familia desestructurada total.
Es importantísimo tener en cuenta que si un niño sufre TND, tiene más posibilidades de desarrollar un TC en la adolescencia, y un trastorno antisocial en la adultez. También remarco que "tener más posibilidades" no quiere decir que vaya a tener un trastorno de conducta en la adolescencia o un trastorno antisocial en la madurez sí o sí, ¡ojo! Reitero que es sólo que tiene más papeletas que otros niños que no han tenido trastorno negativista desafiante en la infancia.

Si hablamos de la epidemiología del TC, es reseñable exponer que es más frecuente en varones y su prevalencia oscila entre el 1 y el 3'5%. Suele, asimismo, ser comórbido con el TDAH (2), y mucho ojito a los intentos de suicidio, que se estiman en un 24% aproximadamente (3).

Vamos ahora a la última parte del post: el tratamiento del trastorno de conducta. Huelga decir, por supuesto, que dicho tratamiento siempre es combinado: farmacológico y psicológico, no únicamente una cosa o la otra.
En relación a los fármacos, podemos comentar son útiles en este sentido el litio -sobre todo en el caso de la sintomatología explosiva-, y los ISRS son buenos dado que disminuyen la agresividad (4).
Y en lo tocante a la psicoterapia, se ha visto que la terapia familiar o la cognitivo-conductual (TCC), van muy bien. Pero no podemos obviar tampoco la terapia multisistémica (4).

Acabo el post con un vídeo en el que se puede apreciar claramente cómo es Eric Cartman, notándose por tanto estos rasgos de conducta disocial: insulta, se muestra retador y agresivo también físicamente, se enfrenta a la autoridad...



Aclaro, por si quedaba alguna duda, que Cartman es una versión muy exagerada del trastorno de conducta. Estos niños no matan, no hieren gravemente, pero sí que intentan engañar, se fugan de su casa y tienden más a la a agresividad.


Espero que os haya gustado el post, o al menos os haya entretenido al leerlo. Como siempre, podéis aportar más conocimientos o vuestra opinión en los comentarios.
¡Un saludo y gracias por leerme!

Nurse Lecter

Bibliografía consultada:
(1) American Psychiatric Association (APA): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM). 5ª edición. EEUU: APA, 2013.
(2) de la Peña Olvera F., Palacios Cruz L. Trastornos de la conducta disruptiva en la infancia y la adolescencia: diagnóstico y tratamiento. Salud Mental 2011;34:421-427. Disponible en:
(3) Bella M.E, Fernández R.A., Willington J.M. Intento de suicidio en niños y adolescentes: depresión y trastorno de conducta disocial como patologías más frecuentes. Arch. argent. pediatr. 2010  Abr; 108(2):124-129. Disponible en: http://www.scielo.org.ar/pdf/aap/v108n2/v108n2a06.pdf
(4) de la Peña-Olvera F.R. Tratamiento multisistémico en adolescentes con trastorno disocial. Salud pública Méx, 2003;  45(1):124-131. Disponible en: http://scielo.unam.mx/pdf/spm/v45s1/15453.pdf

martes, 3 de abril de 2018

De nuevo... ¡trabajando!

¡Hoolaaaaaa!

¿Qué tal estáis?
Espero que esté yendo todo bien, ¡ojalá que sí!

En esta mini-actualización vengo a contaros que sí, ¡estoy trabajando en Salud Mental!
Me dieron hace unos cuantos meses un contrato en Drogodependencias y estoy muy contenta, la verdad. Pero también tengo que admitir que los comienzos me resultaron un poco duros, como siempre ocurre. ¿Por los pacientes? En absoluto. ¿Por los compañeros? Más de lo mismo: queja ninguna en ese sentido.
Era realmente por mí.

Hacía casi 4 años que no trabajaba en un Centro de Atención a Drogodependencias -fue mi primer rotatorio de la residencia y mi único contacto con adicciones a nivel comunitario hasta ahora-; y si bien los conceptos básicos los tengo aprendidos e interiorizados, desempolvarlos y actualizarme supuso al principio una fuente de nerviosismo. ¿Y si me equivocaba en algo? ¿Cómo se hacía el seguimiento de estos pacientes? ¿Y si me dejaba alguna pregunta importante en el tintero? Amén de muchas otras cosas, como el funcionamiento interno del centro.

En general la experiencia está resultando muy buena hasta ahora. Como todo, cada sitio tiene su forma de trabajar, pero no tengo queja alguna de momento. Además a tres de los enfermeros ya los conocía, lo que ha facilitado mucho las cosas.
En lo referente al resto de trabajadores hay psicólogos, psiquiatras, trabajador social, auxiliares de Enfermería y auxiliares administrativos.

Se trabaja en turno de mañanas y la dinámica del trabajo de Enfermería está muy bien, porque cada uno tiene unas tareas asignadas: mientras dos hacen acogidas y seguimientos a sus respectivos pacientes otro está para lo que surja: analíticas, pacientes que necesitan ser vistos porque vienen de urgencia, temas administrativos, dispensación de metadona o antagonistas opiáceos. Hay otro enfermero de refuerzo que se dedica a esto último a veces. Así que en general la carga laboral tampoco es tan grande como uno se pueda pensar.

Además de recordar conocimientos que hacía años que no tocaba, estoy aprendiendo muchísimo de estos pacientes; no me refiero sólo a la jerga que usan sino a cómo es realmente el proceso de adicción, la aplicación del modelo transteórico del cambio de Prochaska y DiClemente -porque sí, aquí también se aplica-, así como la vivencia de la abstinencia y en general el proceso de desintoxicación y deshabituación; la reinserción social también es importante, pero no estoy tan en contacto con ella como pueden estarlo los psicólogos. Y por supuesto, estoy cogiendo muchas tablas en lo que respecta a la valoración inicial del paciente que consume sustancias y su manejo posterior.
Este grupo concreto de pacientes tiene algunas particularidades si lo comparamos con las personas que tienen psiquiátrico "puro", por llamarlo de alguna forma (es decir, que sólo tiene trastornos psicóticos, afectivos o un trastorno mental común y no consumen habitualmente): muchos minimizan el consumo o lo ocultan, o vienen sólo porque han tenido problemas legales, como multas o retirada del carnet de conducir. No es raro encontrarte con pacientes que dicen que "mi pareja/mis padres es/son la/los que me han obligado a venir...", "yo no creo que tenga ningún problema...", "vengo sólo para ver si puedo quitarme de encima la multa...". Y durante su seguimiento hay avances y retrocesos, algo que es totalmente y normal en este proceso. Aquí es crucial el apoyo de su círculo más íntimo. Tanto es así que los profesionales siempre procuramos contar con la asistencia a las citas de alguien cercano al paciente: pareja, hijo(s), padre(s), hermano(s)... quien sea, pero que pueda estar siempre disponible para la persona y nos ayude a ratificar la información que ésta nos da.

Entiendo que el paciente adicto a sustancias puede asustar visto desde fuera, ya que todos tenemos la imagen típica. Pero esto no es así: vienen personas de ambos sexos y el rango de edades y perfiles sociales es bastante amplio, así como el tipo de sustancias -ludopatía aún no he visto ninguna, pero sé que de vez en cuando acuden-, y el patrón de consumo que hacen de las mismas. Por no hablar de su evolución, la cual me parece muy interesante y de la que aún me queda mucho por conocer.

Ya sólo me resta seguir aprendiendo y ampliando conocimientos, tarea que enfrento con mucha ilusión y entusiasmo.

¡Nos volvemos a leer pronto!


Nurse Lecter