martes, 4 de julio de 2017

Frikipost

¡Buenas noches a todos!

Espero que estéis bien, ¡es lo que cabe pensar, ¿no?!
Por mi parte, perdonad la tardanza... he estado liadísima estos últimos 3 meses, y soy consciente de que ha sido mucho tiempo sin actualizar... espero que podáis perdonarme.

Para compensar, volvemos de nuevo a los frikiposts de "Juego de Tronos". Así a lo tonto llevamos ya bastantes personajes desmenuzados. Algunos no se puede negar que tienen algo. En cambio con otros cuesta un poco más.
Este personaje ha hecho muchas cosas y ha evolucionado bastante, así que daré los datos justos -ya sabéis... "no spoilers"-. Además es conocido y amado por todos, no nos vamos a engañar. A mí me encanta, ¡y eso que no es un trastorno de personalidad del grupo B! 😋
Voy a hablar de nuestro estupendo, vitoreado y aclamado Tyrion Lannister.
Es prácticamente imposible que a día de hoy alguien desconozca este nombre. Y por si acaso quedara alguien que aún no lo supiera, lo presento como mucha gente lo llama (cariñosamente, espero): es "el enano de «Juego de Tronos»".

¡Qué buena manera de presentarse!

Venga, y ahora vamos a lo de siempre: la presentación oficial.
Tyrion Lannister es el menor de los tres hijos de Tywin y Joanna Lannister. Sus hermanos mayores son Jaime y Cersei. En un principio parece que está ahí sólo para que la gente se ría con su mordacidad o diga "¡qué máquina de tío!", pero no. Llega a ser Mano del Rey, y bueno... luego va haciendo otras cosas. Unas buenas, otras no tanto. Pero al final sale más o menos victorioso de todas.

La gente que no sepa mucho de salud mental puede preguntarse qué pinta Tyrion aquí, puesto que no parece tener esquizofrenia, ni depresión, ni nada de eso. Es cierto, pero tiene otra cosa perteneciente a este campo: en Tyrion se observa un problema serio con el consumo de alcohol. Y eso es algo que no podemos negar, mal que nos pese.

Vamos a ir como siempre; punto por punto. A ver si podemos esclarecer las cosas un poquito más.


1) ¿En qué consiste el acoholismo?
Pregunta peliaguda aunque a priori parezca fácil.
La contestación estándar es "beber más de la cuenta", pero hay muchas más variaciones: "ponerte ciego", "beber todos los días", "beber todo tipo de alcohol". Me vais a matar, pero la respuesta es que depende, es relativo. A lo mejor para una persona tomarse dos quintos todos los días no supone ningún problema y si alguna vez no se los bebe no pasa nada... pero para otra puede suponer un mundo el no beberlo, o le sientan como si se hubiera tomado varias copas.
Vamos al DSM-V, a ver si salimos de dudas. En el libro especifica que hay un trastorno por consumo de alcohol cuando aparece malestar "clínicamente significativo" (palabras textuales), que puede manifestarse por varias cosas. Algunas de ellas son: deseo o esfuerzos fallidos de abandonar el consumo; utilizar mucho tiempo en beber alcohol -consumo recurrente-, quitándoselo a otras cosas: amigos, familia, trabajo...; y otros como tolerancia o abstinencia (1).

También sería importante hablar aquí de dos conceptos relacionados.
El primero sería la conocida como UBE -Unidad de Bebida Estándar-. ¿Qué es eso exactamente?
Bien, en su momento la cantidad de gramos de alcohol que llevaba una bebida se calculaba mediante una fórmula. Pero desde hace unos años esto ha sido sustituido por esta UBE, que en España equivale a 10 gramos de etanol puro (2). Pero no en todos los países es igual, en algunos una UBE implica más cantidad y en otros menos.
Unido a las UBE va el consumo de riesgo. ¿Cuándo un consumo se considera de como tal?
En este punto se hace una división entre sexos. Para las mujeres se considera que el consumo es de riesgo cuando el alcohol semanal supera las 17 UBE. En el caso de los hombres, implicaría superar las 28 UBE semanales. Como también sabemos, el alcohol afecta y se metaboliza de una manera distinta según el sexo del consumidor; por eso las UBEs varían (3).
Sin embargo y dejando la teoría y las UBEs aparte, el consumo de alcohol se vuelve problemático cuando interfiere en tu vida de una forma importante. Te quita tiempo para cosas que te gustan, o para estar con tu familia, amigos, trabajar...

En el caso de Tyrion sabemos que más de una vez, más de dos y más de tres se ha emborrachado. ¿Con qué frecuencia? Ni idea, pero como mínimo yo le calculo 2 a la semana. Suponemos también que este consumo interferirá en su vida cotidiana, aunque no sabemos cómo... porque tampoco es que se levante todos los días a las ocho de la mañana para trabajar. Pero sólo la resaca ya debería impedirle funcionar adecuadamente al día siguiente de coger una melopea.
Aunque claro... también partimos de la base de lo que él mismo dice: "Ése es mi trabajo: bebo y sé cosas".


2) ¿Cuáles son los síntomas de la dependencia al alcohol?
Según nuestro bienamado y querido DSM-V, hay varios síntomas/criterios diagnósticos que denotan que hay un problema. Algunos ya los hemos mencionado en la pregunta anterior, a saber: ansias o deseo poderoso de consumir, se bebe alcohol en gran cantidad o durante mucho tiempo... Además se resienten las relaciones sociales, familiares, laborales, interfiere en el rendimiento...
Y lo más importante: aparecen la tolerancia -necesidad de tomar cada vez más alcohol para obtener los mismos efectos-, y abstinencia, con su síndrome respectivo o consumo de sustancias parecidas para mitigarlo, tal y como he comentado previamente. (1)
Hay más, pero estos son quizá los más significativos.


3) ¿Y su epidemiología?(4)
Si bien las cifras de mujeres alcohólicas son más bajas, poco a poco van acortando distancias con respecto a los hombres en una proporción de 2'5/1. La explicación que se le ha dado a este aumento del consumo de alcohol en mujeres es su incorporación al mundo laboral y con el entorno en el que se mueve la gente joven.
Además se ha visto que las mujeres tienden más a beber solas, en casa, y a negar este consumo; los hombres no se esconden tanto.
Y otra cosa curiosa: la comorbilidad del acohol. Suele estar asociada a trastorno bipolar y ludopatía, es lo más común.
En Tyrion estas patologías no se ven, pero yo me decantaría por el hecho de que quizás fuera ludópata más que bipolar...

Que no se derrame nada...


4) ¿Qué tratamiento tiene?
Aparte por supuesto de psicoterapia, también hay tratamiento farmacológico. Uno de los más conocidos quizás sea el disulfiram. Actúa impidiendo el metabolismo del acetaldehído. Esto puede sonaros a chino si no estáis familiarizados con esto, así que lo traduzco: si tomas disulfiram y al mismo tiempo sigues bebiendo alcohol hace reacción y te pones malísimo. Pero malísimo de náuseas, vómitos, rubefacción, cefalea, taquicardias...
Hay más, como por ejemplo la naltrexona -contraindica en gente que consume no sólo alcohol sino también opioides-, o el acamprosato, pero sinceramente yo éstos nos los he usado ni visto en consulta.  (5)
Otro fármaco que yo sí he utilizado es la carbimida cálcica, que se da vía oral en gotas. El mecanismo es parecido al del disulfiram.



5) ¿Existen escalas para cuantificarlo o para prevenir un consumo peligroso?
Por suerte, sí. La más conocida es el test de Cage, que además consta de sólo cuatro preguntas cerradas y muy cortitas. Con que una se conteste afirmativamente ya se considera consumo de riesgo. Si os interesa verlo, clickad aquí.
Sinceramente y en el caso de Tyrion, creo que menos la pregunta 3 (a la que él respondería con un rotundo "NO"), ¡serían afirmativas todas!
Otras dignas de mención son la MALT y la MAST -Michigan Alcoholism Screening Test-; ésta última además fue el primer test validado en este sentido. (6)

Madre mía las resacas, qué malas son...

Con esto doy por finaliza el post de Tyrion. Realmente no he mencionado ningún episodio concreto con él porque me parece que el consumo de alcohol es algo muy habitual y no hace falta ilustrarlo. Pero sí he querido resaltar que, por mucho que nos riamos con Tyrion, tiene un problema. Yo creo incluso que de forma más acusada que su hermana Cersei.

Espero que os haya gustado, y de nuevo, perdonad la tardanza al actualizar.
¡Nos volvemos a leer muy pronto!


Nurse Lecter

Bibliografía consultada:
(1) American Psychiatric Association (APA): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM). 5ª edición. EEUU: APA, 2013
(2) Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. "Alcohol y menores. El alcohol te destroza por partida doble." Campaña 2007. Disponible en:
http://www.msssi.gob.es/campannas/campanas07/alcoholmenores9.htm
(3) Salamó Avellaneda A., Gras Pérez M.E., Font-Mayolas S. Patrones de consumo de alcohol en la adolescencia. Psicothema 2010. Vol. 22, nº 2, pp. 189-195. Disponible en:
http://www.unioviedo.net/reunido/index.php/PST/article/view/8889/8753
(4) Bravo de Medina R., Echeburúa E., Azpirri J. Diferencias de sexo en la dependencia del alcohol: dimensiones de personalidad, características psicopatológicas y trastornos de personalidad. Psicothema 2008. 20(2): 218-223. Disponible en:
http://www.unioviedo.es/reunido/index.php/PST/article/view/8645/8509
(5) Echeverry Alzate V.,Tratamientos farmacológicos en la coadministración de alcohol y cocaína: efectos en la expresión de genes en el córtex prefrontal de la rata [Tesis doctoral]. Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2016. Disponible en:
http://eprints.ucm.es/35822/1/T36863.pdf
(6) Drexler K. Current Definitions of Alcohol Use Disorders and the Use of Validated Questionnaires in Clinical Practice and Research. Respiratory Medicine, 2013, 14: 11-17. Disponible en: https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-1-4614-8833-0_3#page-1

domingo, 23 de abril de 2017

Nuevas experiencias

¡Hola a todos!
Bueno, para los nuevos R1 se abre una nueva etapa. ¡Disfrutadla al máximo y aprended todo lo que podáis, que será mucho, creedme! Estos dos años se van a pasar rapidísimo, así que hay que exprimirlos a tope.

Hoy vengo con una entrada muy breve. Quiero informaros de que llevo un par de semanas trabajando en una Unidad de Corta Estancia. También se la conoce como Unidad de Hospitalización Psiquiátrica o Agudos (aunque este término mejor no usarlo).
No es en el mismo hospital en el que hice la residencia; ni siquiera es en la misma ciudad. Tengo que admitir también que al principio me costó un poco situarme, no sólo por lo de siempre -dónde están las cosas, los horarios de la planta, turnos distintos...-, sino además por la propia dinámica del servicio, que difiere un poco de la del hospital de mi residencia.
Pero estoy muy a gusto. Es una planta muy acogedora, con un equipo estupendo. Cuando se me acabe el contrato me dará pena irme, ya veréis, ¡jajajaja! Además todas las compañeras (no hay ningún enfermero) son especialistas vía EIR; de hecho conozco a alguna de ellas de haber trabajado conmigo durante la especialidad, así que estoy contentísima.

En esta Unidad el funcionamiento no es nada del otro jueves. Como he dicho antes, diferencias muy pocas.
Por la mañana se sacan las analíticas que haya, se hacen los aseos, se da la medicación y los psiquiatras pasan planta. Por la tarde se prepara la medicación de todo el día, se da la de la cena y se permiten las visitas. Y por la noche se da la medicación antes de dormir y se soluciona lo que vaya saliendo.

El turno está bien, no puedo quejarme. Y además hay posibilidad de cambiar.
En cuanto a los pacientes, con ellos pasa lo que en otras Unidades de Psiquiatría: hay de todo. Esquizofrenias, trastornos bipolares, trastornos delirantes, de personalidad, gestos autolíticos... El trabajo está bien repartido y al final todo sale adelante.

Y por mi parte, nada más, sólo quería poneros al día.
¡Hasta otra entrada!

Nurse Lecter

jueves, 30 de marzo de 2017

Sh(erl)ocked

¡Hola holaaaa!

¿Seguís bien? ¡Ojalá que sí!

Esta vez traigo al blog otra serie.
La temporada terminó en enero, y he querido dejar pasar un tiempo prudencial para intentar evitar los spoilers lo máximo posible aunque tengo que hacer algunos, ¡lo siento! De todas formas, no os preocupéis que esta entrada no es muy extensa.
La que nos ocupa es una de mis favoritas: "Sherlock". (No, no sólo me gusta "Juego de tronos" aunque a veces parezca justo eso, jajajajajaja). No es ningún secreto que soy fan acérrima de la serie de la BBC y que cada temporada me parece una genialidad que supera la anterior... y que tengo que ver dos veces para poder coger los pequeños detallitos que se me escaparon en el primer visionado.
Con esta cuarta y última temporada -las malas lenguas dicen que efectivamente es la que le pondrá punto y final a la serie... ¡espero que no!-, desde luego se han coronado.

En este caso no voy a hablar de un personaje concreto como hago con el hilo de frikiposts de "Juego de tronos". No. Voy a analizar única y exclusivamente un capítulo de "Sherlock". Más concretamente me refiero a "El detective mentiroso". Se trata del segundo capítulo de la cuarta temporada (4x02), y para mi gusto es uno de los mejores de toda la serie.
¿Y qué tiene de especial este capítulo? Pues que todo él rezuma salud mental por los cuatro costados. Nada es lo que parece, y al mismo tiempo es al contrario... no sé explicarlo mejor. El título de la entrada se debe a que "El detective mentiroso" me dejó así, en shock, en varias ocasiones; la fase SHERlocked ya la superé, jajajajajaja.

Ay, ¿qué va a ser sería de mí sin los chicos de Baker Street?

Por otro lado reitero que, aunque ya conocéis mi política de no spoilers, en este post tengo que hacerlos porque sin ellos no puede entenderse nada. Eso sí, intentaré hacer sólo los justos y necesarios.
Así que si no veis la serie pero os interesaría empezarla, o no habéis visto aún la cuarta temporada, leéis bajo vuestra responsabilidad de ahora en adelante.


A ver por dónde empiezo... es que en este capítulo hay muchas cosas dignas de mención. Pero creo que lo más fácil es comenzar por John Watson.
Como se vio en el primer capítulo de esta misma temporada, John se queda viudo cuando Mary recibe una bala que iba dirigida a Sherlock. El pobre se enfada muchísimo con el detective y rompe todo tipo de contacto con él. Además al principio vuelve a ir a la psicóloga que ya lo atendió cuando su amigo "muere" al precipitarse por la azotea del hospital, aunque posteriormente cambia a otra (¡¡y menuda otra!!)...
Pero es que aún hay más: en esta ocasión John sufre alucinosis.

Es importante diferenciar este concepto de las alucinaciones, pues son cosas similares aunque al mismo tiempo distintas. En ambos casos hay percepciones sin objeto o estímulo real: se ve, oye, huele o siente algo que no está, que no existe. Sin embargo cuando una persona tiene alucinaciones no se cuestiona si éstas existen o no; da por sentado que son reales y no hay vuelta de hoja, por mucho razonamiento que se le haga. En cambio con las alucinosis no pasa eso, puesto que la persona que las ve u oye sabe a ciencia cierta que eso no está ahí, que no es algo que sea verdadero o exista (1).
Como habréis podido suponer, el objeto de las alucinosis es Mary. Y es ella, la propia Mary, la que se lo dice: "Estoy muerta, sólo existo en tu cabeza".
Aquí os dejo el vídeo. Es muy cortito y está en inglés, pero el "I am dead" se entiende claramente.


La verdad que yo me quedé de piedra al verla en escena, porque Mary tarda un poquito en decir que ha muerto. Lo primero que pensé al verla fueron estas dos opciones y en este mismo orden:
1) Le había pasado lo mismo que a Sherlock en su momento: de alguna forma había conseguido engañar o despistar a John y realmente seguía viva. John se enteraba de eso en la misma escena que nosotros, la del vídeo de arriba.
2) Su muerte realmente fue un paripé, igual que la de Sherlock... salvo por el hecho de que John ya estaba al corriente de todo y lo que se pretendía con esta falsa muerte era esconder o proteger a Mary.

Pero no... mi gozo en un pozo cuando ella misma confirmó que había fallecido. Bien, pues pese a eso a John le lleva su tiempo asumir que su mujer ha muerto, aunque ella se lo repite muchas veces a lo largo del capítulo. Por eso considero que Mary es una alucinosis: él la ha visto morir, sabe que ya no está y encima se lo oye decir a la propia alucinación... pero no parece importarle, puesto que sigue hablando y razonando con ella como si estuviese viva.
No sé a vosotros, pero a mí eso me pareció triste, devastador.

Una de las causas de las alucinosis la podemos encontrar en el síndrome de Charles Bonnet (2); pero mucho me temo que en el caso de John no es plausible, puesto que esta patología la sufren personas ancianas sobre todo, y hay casos más raros de personas epilépticas -aunque más jóvenes- que lo tienen, o gente con deprivación sensorial. Pero repito, son los menos.


Y ahora, seguimos con Sherlock.
Su caso también es bastante interesante, porque tiene un conglomerado de patologías de salud mental que atrae mucho como sujeto de estudio. Sin embargo me voy a detener en la más obvia, en la que impera durante todo el capítulo, porque las consecuencias son enormes.
Es de dominio público que nuestro querido detective es un consumidor de tóxicos nato. No es la primera vez que lo vemos drogarse -recordemos el capítulo 3x03, por ejemplo-; y si la serie continúa, mucho me temo que no será la última.
En "El detective mentiroso" Sherlock vuelve a consumir... aunque en este caso tiene una razón "de peso" para hacerlo. No la diré porque en la medida de lo posible evitaré spoilers. Pero es que aún hay más: no le hace falta ir a ningún sitio a procurarse la droga. Tiene el laboratorio en la cocina y al proveedor allí de vez en cuando.

No sabría concretar exactamente qué drogas consume Sherlock en este capítulo. Me aventuraría a decir que metanfetaminas y cocaína por cómo actúa: no duerme, está nervioso, con sudoración... Todas esas cosas que a simple vista podemos ver en él se deben a las drogas psicoactivas, que coinciden con las dos que he supuesto que toma.
Aquí me vais a permitir un momento no ser del todo políticamente correcta, pero es que la ocasión lo merece: Sherlock lleva encima un colocón de tres pares de narices. Lo hemos visto consumir antes, sí. Pero esta vez supera todas las anteriores.
Tanto es así, que incluso tiene alucinaciones y delirios debidos a un trastorno psicótico inducido por el consumo de tóxicos/sustancias (3) -también se conoce como "psicosis tóxica"-. Las alucinaciones las vemos cuando comienza a andar por las paredes y el techo del piso; y los delirios cuando empapela entero el salón del 221B con las fotos de Culverton Smith y dice que es un asesino en serie, deducción a la cual llegó con el colocón antes mencionado. Dicho trastorno llega a su punto culminante en la morgue del hospital, cuando Holmes coge un bisturí y quiere matar a Smith.
Vemos por tanto que los delirios de Sherlock son de temática paranoide, algo habitual en el caso del consumo de cocaína (4)... así que se reafirma la teoría de que probablemente sea eso lo que ha consumido.

Me gustó mucho esta escena, fue una de mis prefes... ¡como para no ponerla en el post!

Hay que determinar igualmente si el trastorno comenzó durante el consumo o durante la abstinencia (3). En este caso empezó en el segundo supuesto.
Que sí, que luego este delirio resulta tener base real porque Holmes es más listo que el hambre... pero al principio no tiene ni pies ni cabeza, parece como "cogido con pinzas". Además tened en cuenta que aunque nosotros ya supiéramos que Culverton Smith era el malo desde el capítulo anterior, Sherlock no, que yo sepa.

¿Y cómo se trata esta patología? Muy brevemente os lo cuento, sólo daré unas pinceladas.
Tenemos que tener en cuenta que con nuestro querido detective hay dos cosas que manejar: una es la psicosis, que se trata de algo más bien agudo aunque podría derivar en otras patologías. Y después tenemos el trasfondo del consumo crónico de tóxicos.
En lo tocante a la parte psicótica, comentar que normalmente es un cuadro autolimitado y remite en uno o dos días, aunque si aparecen síntomas graves pueden usarse benzodiacepinas combinadas con antipsicóticos. De rebote se puede comenzar también con la desintoxicación y con terapias psicológicas (4). Necesitamos, por tanto, combinar diversos tratamientos, lo que implica tener una visión amplia de este problema. Así eliminamos el problema agudo y comenzamos a tratar el crónico.

Por mi parte, ya está.
En principio creo haber dicho ya lo más importante. Así que sólo me queda esperar que os haya gustado el post y conozcáis algo más de patología.
¡Hasta pronto!

Nurse Lecter



Bibliografía consultada:
1) Polaino Lorento A., Chiclana Actis C., López Cánovas F., Hernández Torrado G.  Capítulo 8: trastornos de la sensopercepción. Fundamentos de Psicopatología. Madrid: Biblioteca de Salud Mental. 2016. Disponible en: 
2) Yoldi Negrete M., Ramírez Bermúdez J.,Ruiz-Chow Á., Aguilar Venegas L.C., Crail Melendez D., Pérez-Esparza R., Alviso de la Serna L.D.: Alucinaciones visuales en pacientes con privación sensorial: ¿síndrome de Charles Bonnet?. Salud Mental 2015;38(3):217-224. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/pdf/sm/v38n3/0185-3325-sm-38-03-00217.pdf
3) Guía de consulta de los criterios diagnósticos del  DSM-5. EEUU: APA, 2013.
4) Roncero J., Ramos, J.A., Collazos F., Casas M. Complicaciones psicóticas del consumo de cocaína. En:  Francisco Pascual - Meritxell Torres - Amador Calafat. Monografía Cocaína. Madrid; 2001. 179-190. disponible en:
http://entline.free.fr/ebooks_sp/319%20-%20monografia%20cocaina.pdf#page=180

martes, 14 de marzo de 2017

¿Qué hacemos?

¡Hola!

¿Qué tal vais? ¿Bien? Venga, ¡que enseguida estáis en el Ministerio eligiendo plaza y tomando luego un bocata de calamares!
Yo, aprovechando precisamente esa tesitura de lo cerca que está la elección de plazas, voy a centrarme en este post en qué hacemos las enfermeras de Salud Mental.

Quizás debí escribirlo antes, durante la residencia o justo al acabar. Pero no lo he hecho por dos razones: la primera porque no se me había ocurrido. Y la segunda porque ahora que he tenido la experiencia desde los dos lados (el de residente y el de especialista), creo que puedo comparar un poquito mejor. Más aún cuando he dejado pasar algunos meses desde que acabé  la especialidad y trabajé.

La entrada está escrita para los opositores EIR en general, y para aquellos que no saben si Salud Mental puede gustarles o no en particular, o tienen dudas. Hay mucha gente que no lo tiene claro, o que tuvo una mala experiencia con este ámbito en las prácticas, o la teoría no le gustó... No pasa nada, no a todos nos gusta lo mismo.
Bueno, no tengo ni que decir que este post va dirigido también al resto de gente a la que le interese la salud mental y quiera conocer nuestro trabajo.

En fin, ¡vamos al lío!
Lo primero de todo es deciros que esta especialidad es de las que menos técnicas enfermeras tiene; lo digo para el opositor EIR al que le guste hacer gasometrías, sacar sangre, suturar... En la planta puedes coger alguna vía, poner alguna sonda vesical o nasogástrica y con más frecuencia, sacar sangre. Pero no os esperéis hacer eso todos los días, en absoluto. Lo que sí se hace es poner mucha medicación intramuscular; tened en cuenta que muchos de los fármacos nuevos son de liberación prolongada, o que en la planta las agitaciones suelen tratarse con medicación intramuscular muchas veces.
Las analíticas pueden ser de control general (o sea, una bioquímica normal, un hemograma, una coagulación...), para monitorizar niveles de fármacos -litemias-, o saber si hay efectos adversos -véase la agranulocitosis en la clozapina o las alteraciones hepáticas en la agomelatina-.

A algunos puede parecerles aburrida Salud Mental por eso, e incluso hacerles cambiar de opinión porque se pensaban antes de leer este post que las cosas no eran así. Pero os prometo que es apasionante. ¿Por qué? Porque técnicas enfermeras aparte aquí lo que se hace es, sobre todo, hablar y escuchar. Y como todos sabemos, a veces ayuda mucho más eso que poner un suero con analgesia. Dentro de ese "hablar y escuchar" hay miles de variedades, y cada enfermero tiene la suya.
A mí personalmente es lo que más me gusta de esta especialidad. El poder hacer escucha activa, el confrontar al paciente... incluso me gustan las contenciones verbales. Ya dije en un post que para mí son como hacer magia: muchas veces las haces precozmente y son muy eficaces, te ahorras que la cosa vaya a más.
También os digo que todas esas técnicas en un día no se aprenden, se necesita mucho tiempo y mucha práctica para hacerlas al pelo. Pero para eso está la residencia, ¿no?

Y ahora vamos a los recursos propios de la especialidad. Voy a hablar específicamente de la Salud Mental Comunitaria.
Una enfermera de Salud Mental hace psicoeducación (qué es la salud mental positiva, qué problemas suponen una alteración de la misma, se le explica al paciente y su familia la enfermedad que tiene, los signos de alerta o de recaída, incide en la conciencia de enfermedad y la adherencia al tratamiento...), y Educación para la Salud, prevención de la enfermedad y del suicidio, lleva el seguimiento de la enfermedad junto con el psiquiatra, administra medicación intramuscular y en algunos casos usa técnicas específicas, como relajación -individual o grupal-, mindfulness... De igual forma y según dónde esté hace otro tipo de terapias y talleres o grupos relacionados con la salud mental, Educación para la Salud en general... y pasa distintas escalas. También intenta visibilizar la salud mental, ponerla en el mapa y desmontar los estigmas asociados.
Si hablamos de la planta aquí se estabiliza al paciente, se tratan las posibles agitaciones, se intentan sentar las bases de la psicoeducación en caso de ser un primer episodio de la patología en cuestión -tanto de conciencia de enfermedad primero como la adherencia al tratamiento después-, se inicia o ajusta el tratamiento, se vigila y actúa en caso de riesgo de suicidio... Concretamente en el caso de un primer episodio, al paciente se le da el alta y se le deriva al Centro de Salud Mental (CSM).
Por supuesto en ambos ámbitos se resuelven todas las dudas de pacientes y familiares dando información veraz.

Atiende a la persona desde la infancia hasta su muerte en cualquier ámbito, y también vela por los familiares/cuidadores informales de la persona enferma, enseñándoles a identificar pródromos o crisis, resolviéndoles a ambos -paciente y cuidador- las dudas que puedan tener, escuchándoles, apoyándoles...
La enfermera de Salud Mental Comunitaria tiene una relación súper bonita con los pacientes. Yo la comparo con la que tienen las enfermeras de Atención Primaria con los pacientes de su cupo. Son muchos años viéndolos, haciéndoles el seguimiento, previniendo sus recaídas... igual que ellas. Y es un "ten con ten" muy especial.
En cuanto a los sitios donde la enfermera de Salud Mental puede trabajar dentro de la especialidad tenemos los distintos recursos de hospitalización, no sólo Agudos -cosa que yo no sabía cuando empecé-. En muchos hospitales existen unidades específicas de Trastornos de la Conducta Alimentaria, Desintoxicación, Infanto-Juvenil, Media o Larga Estancia... Y obviamente también Salud Mental Comunitaria ofrece muchas posibilidades: Centro de Salud Mental, Rehabilitación, Drogodependencias, Centro de Salud Mental Infanto Juvenil, Hospital de Día... Y el bagaje que coges puedes usarlo luego en otros servicios: Pediatría, Obstetricia, Atención Primaria, Cirugía, Paliativos... ¡La verdad que es muy útil!

Si tenéis dudas en relación a los rotatorios no os preocupéis: están todos en el blog, con la etiqueta "Rotaciones".

Para acabar, considero que para hacer esta especialidad se necesita bastante amplitud de miras, dejar la mente abierta y tener en cuenta que las apariencias engañan y que a veces nada es lo que parece. Se necesita ser muy empático y saber manejar algunas situaciones que nos hacen sentir incómodos -por ejemplo, yo no llevo muy bien ver a la gente llorar porque no sé exactamente a veces qué hacer, pero en Salud Mental te curtes mucho en ese sentido-.
Durante la residencia cambió mi modo de ver ciertas cosas y me ha ayudado mucho a comprender a estos pacientes... y aprender de ellos. He dicho muchas veces que yo desconocía la Salud Mental porque no roté durante la carrera; y aunque la teoría me parecía interesante, me daba miedo -malditos estigmas-. Al final estoy totalmente enamorada de la especialidad, no me arrepiento para nada de haberla escogido, y de hecho quiero trabajar en ella toda mi vida.
Asimismo siempre lo he dicho: hay algunas cosas que se pueden aplicar en el día a día. Sin ir más lejos, las técnicas de relajación, o también la forma de comunicarte con otras personas -que también te dan muchas tablas en otras ramas de la profesión-.

Espero que os haya sido útil este post, ésa era la intención.
¡Un abrazo grande!

Nurse Lecter

sábado, 25 de febrero de 2017

Pensar en positivo

¡¡Holaaaaaaaaaa!!

¿Cómo va todo? ¡Espero que en general bien!
Específicamente para los opositores del EIR sé que está siendo una espera larguísima, que ha pasado lo que nunca se pensó que pasaría y que hay muchos nervios. Desde aquí os mando todo mi apoyo y mi ánimo. Sé que no os consuela ni os hace sentir mejor, pero es la verdad: es sólo un examen y hay cosas mucho más importantes, como la familia o la propia salud. No dejéis que os amargue la existencia, ni dejéis de lado lo que para vosotros es esencial. Al EIR se puede presentar uno cada año pero ver crecer a tus hijos, por ejemplo, sólo ocurrirá una vez.

En fin... ¡voy al lío! Me apetece enseñaros cosas alegres hoy, aunque procuraré ser breve.
Llevaba ya un tiempo teniendo muuuuuuuuuuuchas ganas de hablar y dar a conocer lo que toco en esta entrada de hoy. Y en mi humilde opinión y bajo mi experiencia, durante la residencia apenas se habla de este concepto, que es esencial.
Me refiero a la salud mental positiva.



Mucha gente se queda con "lo malo" de la salud mental, que es su alteración o problemas derivados. Pero no siempre se tiene en cuenta el lado diametralmente opuesto, que es gozar de una buena salud mental; de hecho, muy pocas veces he abordado esta posición en las consultas. Por no hablar, claro está, de lo que ya sabemos: que tan importante es la salud física como la que hoy nos ocupa en el blog.

Vale, ¿qué es la salud mental positiva?
De una forma puramente intuitiva, somos capaces sobradamente de relacionar salud mental positiva con "bienestar". Podemos dar un paso más, y simplemente recordar -por ejemplo-, lo bien que nos sentimos cuando conseguimos algo que ha costado mucho o cuando resolvemos un problema que nos parecía imposible. Eso también es bienestar, aunque hay una diferencia: en este caso, el bienestar sobreviene tras ver que hemos podido manejar la situación o adaptarnos a ella. Esta idea entronca directamente con otro concepto que muchos conocemos y poco a poco se va haciendo cada vez más grande y famoso... la resiliencia, que no es ni más ni menos que la capacidad de afrontar la adversidad.
Así que sí, la salud mental positiva se refiere a esto: a ser optimistassaber controlar las complicaciones y problemas que vengan (y autocontrolarnos), y querernos y aceptarnos. 
Es un concepto bonito, ¿verdad?
Aunque no podemos hablar de la salud mental positiva y los problemas de salud mental como algo independiente: están correlacionados e interconectados. Y está más que demostrado que una buena salud mental reduce el riesgo de desarrollar ciertas patologías de este campo. De hecho, este aspecto positivo está enmarcado dentro de la promoción de la salud (1).

Para completar un poco más esta definición podemos tomar como referencia a la pionera de la salud mental positiva, Marie Jahoda, que procuró darle un constructo teórico al concepto en 1958 (2). Para ella, se basa en estos criterios:
1) Actitudes hacia sí mismo.
2) Crecimiento, desarrollo y autoactualización.
3) Integración.
4) Autonomía.
5) Percepción de la realidad.
6) Dominio del entorno.
Dentro de estos 6 ámbitos hay subclases, concretamente 16, pero no nos adentraremos en ellas.
Es algo que -todos lo sabemos-, pocas veces se consigue de forma simultánea. Pero al menos hay que intentarlo. El problema es que Jahoda dijo todo esto... y no pasó de ahí. Por ello me veo obligada a nombrar a otra mujer referente en este campo: María Teresa Lluch, la cual, aparte de idear un cuestionario para evaluar la salud mental positiva del individuo (2), también diseñó dos perspectivas distintas de la salud mental positiva: como constructo (integrado por diferentes ideas: accesibilidad del yo a la conciencia, sentido de identidad, motivación por la vida, implicación en la vida...)(3) y como concepto, centrándose más en la primera.
Y si hablamos del concepto de Salud Mental Positiva que propone la autora, éste engloba entre otros la felicidad, la satisfacción, el optimismo, el bienestar y la calidad de vida (3).


Marie Jahoda es la más famosa, pero hay muchas más teorías y autores, claro que sí. Por ejemplo, es curioso el enfoque salutogénico de Antonovsky, que considera la salud y la enfermedad como un continuum donde nunca se llega a los polos, lo que exige que la salud sea continuamente ajustada y re-organizada (4). O Bradburn, que propugna que la salud mental positiva se puede considerar una sensación subjetiva de bienestar.

Ahora viene lo que muchos queréis saber: ¿Cómo se puede conseguir o cultivar una buena salud mental positiva?
Estoy segura de que TODOS hemos cuidado de nuestra salud mental, pero no éramos conscientes de que lo hacíamos. Realmente es bastante sencillo, aunque el mundo en el que vivimos se empeñe en ponérnoslo difícil.
Podemos tomar de nuevo como modelo a María Teresa Lluch, que elaboró un decálogo de Salud Mental positiva muy chulo y completo. Si queréis verlo en otros idiomas podéis clickar aquí.

Recomendación nº1: Valorar positivamente las cosas buenas que tenemos en nuestra vida.
Recomendación nº2: Poner cariño a las actividades de la vida cotidiana. La felicidad está entre nosotros escondida en el día a día. No hay que afrontar cada actividad cotidiana (coger el metro, comprar, trabajar, ...) como un castigo o con indiferencia. Hay que buscar los aspectos positivos de esas actividades y ponerles un estado de ánimo favorable.
Recomendación nº3: No ser muy severos con nosotros mismos ni con los demás. La tolerancia, la comprensión y la flexibilidad son buenos tónicos para la salud mental.
Recomendación nº4: No dejar que las emociones negativas bloqueen nuestra vida: hay que enfadarse pero no desbordarse.
Recomendación nº5: Tomar conciencia de los buenos momentos que pasan en nuestra vida cuando están pasando. Si en nuestra vida hay buenos momentos para recordar estos tienen que haber sido buenos momentos cuando los hemos vivido. Por tanto hay que disfrutar de lo bueno del presente, además de recordar lo bueno del pasado y esperar cosas buenas del futuro.
Recomendación nº 6: No tener miedo de llorar y sentir. Hay que interpretar la normalidad de muchos sentimientos: si hemos tenido un desengaño es normal sentir desencanto, si hemos perdido un ser querido es normal -es saludable mentalmente sentir tristeza-… Ahora bien, si los estados emocionales son muy intensos, persistentes o incapacitantes hay que pedir ayuda profesional.
Recomendación nº 7: Buscar espacios y actividades para relajarnos mentalmente. Cada uno tiene sus propios gustos, recursos y estrategias (pasear, leer, practicar jardinería, no hacer nada, hablar con los amigos,...).
Recomendación nº 8: Intentar ir resolviendo los problemas que nos vayan surgiendo. ¡Si los problemas se acumulan, la salud mental tiembla! No todos los problemas tienen buenas soluciones pero hay que intentar siempre hacer algo para aliviarlos. Es la predisposición activa hacía la búsqueda de la solución.
Recomendación nº 9: Cuidar nuestras relaciones interpersonales. Hablemos con nuestros seres queridos, visitemos a nuestros amigos, compartamos alguna tertulia con nuestros compañeros, vecinos, etc.
Recomendación nº 10: No hay que olvidarse de pintar la vida con humor para que ésta tenga más color.

A mi parecer todo esto son gestos sencillos en su mayoría (aunque personalmente admito que por mi propio carácter me cuestan una barbaridad las indicaciones 3 y 4... y en en muchas ocasiones la 6), y que normalmente no hacemos porque estamos más preocupados por lo negativo que por lo positivo. Intento aplicar este decálogo en mi vida diaria; sin embargo soy humana y no siempre lo consigo. ¡Pero que no se diga que no se intenta!
Además me parece que todos estamos de acuerdo en que necesitamos tener un espacio propio para nosotros y emplearlo en lo que queramos -leer, oír música, estar con "nuestra gente", irnos de compras, o simplemente tumbarnos en la cama a mirar el techo y tener pensamientos filosóficos si nos apetece-, y que estaría bien apreciar lo que tenemos: personas, momentos, sentimientos...
Por supuesto hay muchas más recomendaciones para una buena salud mental positiva, pero se resumen básicamente en ser optimista, cuidar de tus seres queridos (y dejar que te cuiden), no dejarte dominar por la negatividad y ser menos rígidos en todos los aspectos.

Para ir acabando añado una canción que es de mis preferidas. Me sube la moral una barbaridad y va al pelo con la entrada, así que me gustaría compartirla con vosotros aunque la conocéis de sobra.

"In every life we have some trouble
but when you worry, you make it double." 
Eso es lo que debemos tener en cuenta.


Tras leer el post ya no tenéis excusa para no poner en práctica la positividad de la salud mental, ¡jajajaja! Ya me contaréis cómo os ha ido la prueba.
Espero, una vez más, que esta entrada os haya sido útil; o por lo menos que os haya gustado. Como siempre, estoy abierta a aportaciones, comentarios, nuevas ideas... incluso si queréis corregir algún dato o veis que se ha quedado la entrada un poco "vacía", no dudéis en decírmelo.

Hasta muy pronto, y recordad: ¡intentad ser positivos y quereros!

Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
1) Organización Mundial de la Salud. Prevención de los Trastornos Mentales. Intervenciones efectivas y opciones de políticas. Informe compendiado. Ginebra, OMS. 2004. Disponible en:
http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/78545/1/924159215X_spa.pdf?ua=1
2) Lluch, M.T. Evaluación empírica de un modelo conceptual de salud mental positiva. Salud Mental, 2002. 25(4): 42-55. Disponible en: http://www.medigraphic.com/pdfs/salmen/sam-2002/sam024e.pdf
3) Lluch Canut, M.T. Construcción de una escala para evaluar la salud mental positiva [Tesis doctoral]. Barcelona: Universidad de Barcelona, departamento de Metodología de las Ciencias del Comportamiento. 1999. Disponible en:
http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/2366/E_TESIS.pdf
4) Rivera F., Ramos P., Moreno C., Hernán M., García-Moya I.: Análisis del modelo salutogénico y del sentido de coherencia: retos y expansión de un enfoque positivo de la salud y el desarrollo. Formación en salutogénesis y activos para la salud (pp. 27-45). Sevilla: Escuela Andaluza de Salud Pública, 2010. Disponible en: