sábado, 1 de diciembre de 2018

Libro de consulta

¡Bueeeeeeeeenas tardes!

¿Qué tal estáis? Yo después de un mes bastante liado vuelvo a la carga con el blog.

Traigo de nuevo otro libro de consulta/"formativo". Como el anterior (y todos los que tengo, la verdad, ¡jajaja!), fue un regalo. Se trata del Manual Oxford de Psiquiatría. ¡Vamos a verlo!


La referencia completa es:
Autores: David Semple, Roger Smyth, Jonathan Burns, Rajan Darjee, Andrew McIntosh.
Título: "Manual Oxford de Psiquiatría".
Editorial: Grupo Aula Médica (España), Oxford University Press (Reino Unido).
Edición: 1ª (2009)
ISBN: 978-84-7885-430-1

Siendo sinceros, creo que este libro le sería más útil a los estudiantes y resis, y no tanto a los especialistas/adjuntos. Además está más enfocado a los médicos que a las enfermreas; ellos pueden sacarle más provecho que nosotras, lo cual no quita para, si lo necesitamos, consultarlo. Sanitarios somos todos al fin y al cabo.

Se divide en varios capítulos y tiene cosas muy curiosas. El capítulo I por ejemplo contiene una breve Historia de la Psiquiatría y reflexiones sobre esta disciplina, así como consideraciones éticas y un apartado sobre el estigma.
El capítulo II versa sobre la entrevista psiquiátrica; da claves para saber cómo preguntar sobre ciertos aspectos que en los primeros tiempos de la profesión son complicados porque no sabes cómo hacerlo. Luego encuentras tu estilo, cierto es; pero este capítulo te da un pequeño empujoncito.
Por otra parte el capítulo 3 tiene un glosario -el cual me encanta y consulto con relativa frecuencia para posts del blog-,  de síntomas psiquiátricos. Muy útil si eres estudiante o R1, estás en un apuro y necesitas una solución rápida, ¡jajaja!
Hacia el final del manual también hay capítulos llamativos, como la Psiquiatría de enlace, la legislación en varios países, urgencias psiquiátricas...
Y por supuesto, hay varios capítulos dedicados a la psicopatología. En este caso te explican la perspectiva histórica, signos y síntomas, diagnóstico diferencial, subtipos (si la enfermedad en cuestión los tiene), epidemiología, etiología, curso y pronóstico, manejo, diversas opciones en lo que a tratamiento se refiere, valoración de si el paciente precisa ingreso o no... Es muy completo en este aspecto.

Así que, como breve resumen del Manual Oxford de Psiquiatría...
Pros: útil para futuros profesionales o profesionales en formación. Muy completo, con información sintetizada.
Contras: Es de mera consulta. Una vez llevas varios años en esto, no necesitas consultarlo demasiado.

Espero postear pronto un nuevo libro, que seguro que os interesará ^^
¡Un saludo!

Nurse Lecter

viernes, 2 de noviembre de 2018

Sad baby

¡Hola a todos!
¿Cómo están yendo estos días? ¿Habéis podido pillar algún contratillo este puente? ¡Ojalá que sí!

Este post es complementario al anterior, en el cual hablé de la depresión -podéis leerlo aquí si queréis-. Será mucho más corto porque no se trata de complementar la patología en sí con más información, sino de enseñaros que la depresión afecta también a un grupo de edad muy concreto aunque suene raro: a los bebés.
Un poco más adelante y dentro de esta misma entrada ilustraré mejor esto con un par de vídeos de series, así que ¡cuidado spoilers! Os avisaré antes.


Ahora vamos a lo que vamos: la patología.
Existe una condición llamada depresión anaclítica, que se observa en niños de poco más de seis meses y se ven separados de su madre por un tiempo máximo de tres meses. Cabe destacar que el vínculo madre-hijo era estupendo hasta ese entonces, por lo que surge una deprivación emocional parcial (es decir, desaparece la figura de apego, pero aparecen otras que lo cuidan... si bien el "feeling" no es el mismo) a partir de separarles: el bebé llora sin consuelo, rechaza el contacto con otros adultos y poco a poco empeora. Aparecen insomnio, pérdida de peso, irritabilidad... sin causa física (1). En ese aspecto la sintomatología se parece a la de los adultos. También puedo comentar que surgen retraimiento, retraso en el desarrollo psicológico, rigidez afectiva... incluso el sistema inmune se ve afectado (2).

¡Ay, pobre! :(

El término fue acuñado por R. Spitz en 1946, que fue el primero que detectó estos cambios y sus síntomas en los niños tan chiquitines. También se le llama síndrome de hospitalismo (3).

Lo curioso -y bonito- de esto, es que si no han pasado más de tres meses y el bebé y la madre se reúnen de nuevo, el peque mejora a una velocidad de vértigo (4). Así que realmente no hay un tratamiento farmacológico como tal, sino que es tan fácil como restaurar el vínculo. Si se puede, claro; obviamente hay situaciones en las que no, como fallecimiento de la madre o que el niño esté internado en algún sitio tipo institución y esas cosas.

Es importante también dar un breve apunte sobre John Bowlby y su "Teoría del apego". Resumidamente consiste en que un bebé se apega a una persona (creándose así un vínculo con ella), con la cual se desarrolla una relación social que sentará las bases de relaciones futuras a todos los niveles, tanto para bien como para mal.
¿Por qué meto a Bowlby en esto? Porque su teoría complementa todo lo expuesto por Spitz en relación a la depresión anaclítica. Para que haya apego se necesita una figura relativamente constante en la vida del peque, y ya hemos visto que en la patología que nos ocupa esto no sucede.


¡Atención que ahora vienen los spoilers!

No recordaba que existía una depresión de estas características hasta que vi el capítulo 2x08 de "El cuento de la criada". Si habéis visto la serie conoceréis a Janine y a su bebé, al que ella puso por nombre Charlotte. También -si habéis llegado a este episodio-, recordaréis que la niña se pone muy enferma de pronto y sin motivo aparente. Tan mal está que la dan por perdida, así que June  mueve sus hilos para que Janine pueda despedirse de su pequeña y pasen su última noche juntas:


Pero gracias a Dios, se obra el milagro (o se restaura el vínculo): en cuanto Charlotte detecta que la que está con ella es su madre biológica mejora de la noche a la mañana, literalmente. Aquí el vídeo:


Mentiría si dijera que no lloré como una condenada con esta escena que os pongo porque me pasé todo el capítulo sufriendo -"¡Ay Dios mío que la cría se va a morir! ¡¡Que alguien haga algo por Dios y por la Virgen!!"- y haciendo cábalas sobre lo que podría pasarle a la bebé para:
1) Haberse puesto tan malita de golpe y porrazo.
2) Que la neonatóloga no supiera la causa, y por ende no tuviera un diagnóstico con sus consecuentes pronóstico y tratamiento.

Luego, ya más tranquila, me acordé de que existía algo así y me empezó a cuadrar todo. Cierto es que no se trata de una entidad muy común y cuesta caer en el detalle, pero una vez que lo haces todo encaja.



Doy por terminada la entrada, ¡ya os dije que sería breve! Si encuentro más información la actualizaré, prometido.
Espero que os haya gustado.
¡Nos leemos pronto de nuevo!


Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
(1) Collazos Cifuentes D., Jiménez Urrego A.M. Depresión infantil: una caracterización teórica. Revista Gastrohnup 2013, 15(2): 15-19. Disponible en: 
(2) Gómez de la Calzada Ruiz C. El duelo en la infancia: elaboración, intervención y relación con la depresión. Trabajo Fin de Grado. 2015. Disponible en:
(3) Diccionario médico de la Clínica de la Universidad de Navarra: https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/depresion-anaclitica
(4) Betancourt M, L. Autismo, depresión anaclítica y prevención en salud mental infantil. Revista Colombiana de Psiquiatría. 2009;38(1):110-124. 



jueves, 18 de octubre de 2018

So sad

¡Buenas tardes!
¿Qué tal estáis? Espero que bien ^^. Siento de nuevo la tardanza, pero he estado muy liada. ¡Prometo volver al blog con las pilas cargadas!


El post de hoy trata sobre una enfermedad psiquiátrica muy prevalente -4'4% a nivel mundial, con una escalada preocupante en pocos años (1)-, ya que la padecen aproximadamente 322 millones de personas (1). Pese a eso, es una gran desconocida dado que mucha gente tiene ideas erróneas o preconcebidas sobre ella, las cuales no ayudan en nada. Se trata de la depresión.

1.- ¿Qué es? (2)
La depresión consiste en un estado de tristeza vital que supone un cambio en relación a cómo se encontraba anteriormente el sujeto.
Según nos cuenta el DSM-V, los síntomas clave y que siempre deben estar son el ánimo triste y la anhedonia (que es la incapacidad para sentir placer o disfrutar con cosas que antes te encantaban). Hay más criterios, a saber: pérdida de peso importante, problemas de sueño, cognición, enlentecimiento, culpabilidad, dificultades cognitivas -como olvidos, pérdidas de memoria, disminución de la capacidad de concentración y pensamiento-, fatiga, sentimientos hacia uno mismo de ser inútil, insignificante, no servir para nada, ser un estorbo... e ideas de muerte o suicidas.
Es importante asimismo saber unas cuantas cositas más:
A) Que el ánimo no es sólo triste, también puede ser irritable; sobre todo en niños y adolescentes.
B) Que puede haber hipersomnia o aumento del apetito, al contrario de lo que podría pensarse. Incidiré luego en esto.
C) Que los sentimientos de culpa o inutilidad pueden llegar a ser delirantes. Luego entraremos mejor aquí también.
D) Que estos síntomas tienen que estar presentes casi todos los días durante sólo dos semanas. Esto puede ser que os choque igual que a mí en su momento, ya que hay otros trastornos que ponen como condición que haya síntomas durante mínimo seis meses, o incluso años -como es el caso de la distimia-, para diagnosticarse como tal. Pero aquí y a priori, con dos semanas basta.

Por supuesto, para que una persona sea diagnosticada de depresión no puede haber tenido nunca un episodio maníaco o hipomaníaco; en ese caso sería trastorno bipolar tipo I o II, respectivamente. Y la depresión no puede deberse tampoco a un trastorno del espectro psicótico, a los efectos fisiológicos de una enfermedad médica o ser secundario a alguna sustancia.


2.- ¿Cuáles son sus causas?
La primera es la más evidente: predisposición genética/antecedentes familiares previos. De igual forma hay factores externos que aumentan el riesgo de padecer depresión como traumas, pérdidas significativas, estrés, abusos, negligencia... Además también hay factores personales; es decir, propios del sujeto (3).
Pero la causa principal en sí es la desregulación serotoninérgica. Esto traducido y muy simplificado quiere decir que la serotonina (la cual es un neurotransmisor) o 5-HT no está en los niveles adecuados (4). Ya veis lo importante que es la serotonina no sólo para la depresión, sino para todo. En cuanto se desajusta, ¡se lía!


3.- ¿Y su comorbilidad con otras patologías?
La depresión suele ir prácticamente de la mano con los trastornos de ansiedad, de pánico... No es para nada raro que una persona tenga un cuadro ansioso-depresivo (5). También se asocia con consumo de sustancias, trastornos adaptativos... Y existe incluso la depresión postpsicótica o postesquizofrénica, la cual va inmediatamente después de un episodio propio de estos trastornos.
Es algo lógico también pensar que el hecho de tener una depresión aumenta el riesgo de suicidio de manera considerable; de hecho es el factor más determinante para la conducta suicida. El 80% de los pacientes con depresión pueden tener ideación autolítica, de muerte o suicida en algún momento, y del 14% al 50% de los pacientes hacen intentos (6). Intentos serios, no llamadas de atención ni con previsión de rescate.


4.- ¿Existen diferentes tipos de depresión? (7)
Pues mirad por dónde, sí. Lo he comentado en el apartado 1 y aquí viene la explicación. Eso sí, todos estos tipos los contempla la CIE-10, no el DSM-V.
Tenemos para empezar que la depresión tiene distintos grados según este manual: leve, moderada y grave. Que la depresión sea de un grado o de otro dependerá fundamentalmente del número de síntomas que tenga el paciente y cómo interfieran en su vida diaria.
Seguimos con esta clasificación. Aparece en este caso la depresión con síntomas psicóticos. Aquí tanto los delirios como las alucinaciones son más light que en la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Las alucinaciones no son las típicas voces que insultan o comentan lo que va haciendo la persona, se limitan a infravalorarla; y los delirios no son del todo inverosímiles. Eso sí, pueden ser congruentes con el estado de ánimo o no. Los más habituales son los hipocondríacos, los de ruina, los nihilistas...
Luego tenemos -siempre según la CIE-10-, la depresión atípica, que es la comentada en el apartado 1.B: en vez de haber insomnio y pérdida de apetito sucede justo al revés.
Y para finalizar tenemos el trastorno depresivo recurrente, que a su vez puede ser también leve, moderado o grave.


5.- ¿Cuál es su epidemiología?
Aparte de la prevalencia comentada anteriormente, es muy llamativo que la depresión se vea sobre todo en África y América (8).
Si nos referimos al sexo, la padecen bastante más las mujeres (9). Y en lo tocante a la edad, lo más ha habitual es que a mayor edad, mayor prevalencia de depresión (10). Aunque siempre hay excepciones que ponen a prueba la regla, claro.


6.- ¿Y su tratamiento?
El principal y habitual son los antidepresivos, más concretamente los conocidos como ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina). Seguro que algunos os suenan: sertralina, paroxetina, citalopram... por nombrar unos cuantos (11).
Antes se usaban los inhibidores de la MAO y los antidepresivos tricíclicos, pero han quedado algo anticuados, ¡jajaja!
De todas maneras hay que saber que los efectos no empiezan a notarse hasta pasadas 2-3 semanas desde que empezaron a tomarse, y que no pueden dejarse de golpe, sino de forma gradual. Si se hace repentinamente puede tener lugar lo que se conoce como "síndrome serotoninérgico". La verdad, puede llegar a ser muy serio. Algunos de los síntomas son los que aparecen en esta tabla que os enseño, en inglés pero muy completa (12):

Además algún coadyuvante se puede tomar, tipo benzodiacepina... sobre todo por dos razones: el insomnio y la más que probable ansiedad comórbida (5).

Fármacos aparte, también son muy importantes la psicoterapia y cómo no, el seguimiento por parte de Enfermería: control del peso, psicoeducación sobre la enfermedad en sí, dieta y sueño, expresión de sentimientos, apoyo familiar, relajación...



Tampoco pretendo alargar mucho el post porque no pretendo aburriros, sino sólo dar unas pinceladas básicas.
Sin embargo sí que quiero comentaros que, aunque parezca que los profesionales de la salud mental estemos muy acostumbrados a estas cosas y no dejamos que nos afecten, hay algunos pacientes depresivos de los que a mí personalmente me resulta muy difícil "protegerme". Recuerdo un caso concreto siendo resi; era la primera entrevista con la persona en cuestión y decía que estaba tan triste que no podía ni llorar. Luego, al preguntarle cuántos hijos tenía, no se acordaba. No se acordaba de absolutamente NADA: ni de cuántos, ni de sus nombres o edades, ni de cuántos se habían independizado... Me quedé muy sorprendida, y cuando salió de mi consulta me di cuenta de que me había chupado la energía. Literal. Esa entrevista me dejó para el arrastre. Así que es muy importante aprender a que eso no te afecte, a poner un poco una barrera en ese sentido.

Acabo con una canción de The Boss, ¡que eso nunca está de más!



Espero que os haya gustado el post, ¡y podéis comentar lo que queráis!
¡Un saludo!

Nurse Lecter

Bibliografía consultada:
1) World Health Organization: Depression and another common mental disorders. Global health estimates. 2017. Pág. 8. Disponible en:
2) American Psychiatric Association (APA): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM). 5ª edición. EEUU: APA, 2013
3) Klengel T.; Binder E.B. Gene–Environment Interactions in Major Depressive Disorder.
CanJPsychiatry 2013;58(2):76–83. Disponible en:
http://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/070674371305800203
4) Salomon R. M.; Cowan R.L. M.D. Oscillatory Serotonin Function in Depression. Synapse. 2013 November ; 67(11): 801–820. Disponible en:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3786873/pdf/nihms504110.pdf
5) Aragonès E., Piñol J.L.; Labad A. Comorbilidad de la depresión mayor con otros trastornos mentales comunes en pacientes de atención primaria. Aten Primaria. 2009; 41(10): 545–551. Disponible en:
https://ac.els-cdn.com/S0212656709001905/1-s2.0-S0212656709001905-main.pdf?_tid=b9bbb337-a19b-459e-9dbd-5ad9b1f85bf7&acdnat=1531657279_54cd81d45f8761183a6ba5d8d5635ce0
6) Navío Acosta M., Villoria Borrego L. Factores de riesgo de la conducta suicida. En: Anseán A., director. Suicidios. Manual de prevención, intervención y postvención de la conducta suicida. 2ª edición, revisada. Madrid: Fundación Salud Mental España, para la prevención de los trastornos mentales y el suicidio; 2014. 117-194
7) OMS. CIE-10: Décima revisión de la clasificación internacional de las enfermedades. Trastornos mentales y del comportamiento. Descripción clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Madrid. Ed. Méditor.
8) World Health Organization: Depression and another common mental disorders. Global health estimates. 2017. Pág. 12. Disponible en:
http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/254610/WHO-MSD-MER-2017.2-eng.pdf;jsessionid=C312F32780DD02B379D2F1CAE4D12E57?sequence=1
9) Cardila Fernández F., Martos Martínez A., Barragán Martín A.B., Pérez-Fuentes M.C., Molero Jurado M.M., Gázquez Linares J.J. Prevalencia de la depresión en España: Análisis de  los últimos 15 años. European Journal of Investigation in Health, Psychology and Education  2015. 5 (2): 267-279.
10) Riquelme, Martín Carbonell M., Ortigosa Quiles J.M., Meda Lara R.M., Pérez Díaz R. y López Navas A.I. Implicaciones de la edad y el país de pertenencia en la relación entre apoyo emocional percibido y depresión: un estudio transcultural. Anales de Psicología, 2016. 32(2): 393-404. Disponible en: http://scielo.isciii.es/pdf/ap/v32n2/psicologia_clinica1.pdf
11) Pérez Padilla E.A., Cervantes Ramírez V.M., Hijuelos García N.A., Pineda Cortés J.C., Salgado Burgos H. Prevalencia, causas y tratamiento de la depresión mayor. Rev Biomed 2017; 28:89-115
12) Bartlett D. Drug-Induced Serotonin Syndrome.  CriticalCareNurse 2017. 37(1): 49-54.
Disponible en: http://ccn.aacnjournals.org/content/37/1/49.full.pdf+html

jueves, 13 de septiembre de 2018

Monkeys

¡Hola a todos!

Espero que sigáis bien y no os falte trabajo (del estudio no digo nada porque con tanta OPE lo que precisamente no falta es hincar codos, ¡qué remedio!).

En este post quiero hablaros sobre mi último contrato.
Estoy trabajando actualmente en una Unidad de Desintoxicación y Patología Dual; cuando hablo de "patología dual" me refiero a que estos pacientes son adictos o dependientes de una o más sustancias y además tienen un problema de salud mental de diferente índole: puede ser algún trastorno psicótico, afectivo, de ansiedad, trastorno de personalidad... (1)
Uno de mis contratos este año fue en un Centro de Atención a Drogodependientes e igualmente fue mi primera rotación en la residencia, así que algo de experiencia a nivel ambulatorio sí que tengo. Lo que no había pisado nunca es una unidad de hospitalización de este tipo.

En general no me desagrada el servicio. De hecho me gusta bastante.
El objetivo principal que se persigue en este caso es que el paciente se desintoxique de todas las sustancias/drogas/tóxicos que consume. Para los legos en esto: que la persona salga limpia físicamente de allí... lo que implica que es aquí donde pasan el síndrome de abstinencia; el famoso "mono", vaya. Sin embargo hay pacientes en los que es muy acusado, y en cambio en otros no.
En este aspecto estoy aprendiendo una barbaridad porque claro, aquí se ven los síndromes de abstinencia de gran parte de las drogas en todo su esplendor, con todo lo bueno y lo malo que conlleva.

La hospitalización de estos pacientes es programada -lo que significa que alguien que venga a Urgencias no sube nunca a este servicio sino que lo derivan desde la red de Salud Mental-, y voluntaria. Esto último quiere decir que entran por su propia voluntad, y salen por su propia voluntad también. En cualquier instante ellos pueden decir: "me quiero ir, dame que firme el papel de alta voluntaria". En esta tesitura se llama al psiquiatra que habla con él, le informa y listo. Firma su papel y se marcha. Eso sí: una vez que se va, si solicita o precisa volver pasa a una lista de espera que es más larga que un día sin pan; y ya le tocará volver a ingresar.
La estancia media es de una semana y media o dos semanas, descontando las altas voluntarias (los pacientes así sólo aguantan 3-4 días a lo sumo).

El trabajo de Enfermería aquí es, a grandes rasgos: 
- Repartir medicación, toda oral y encapsulada: los pacientes no saben en ningún momento qué fármaco toman ni la dosis. Y si lo preguntan tampoco se les dice, nos limitamos a explicarles que es el tratamiento que llevan para su desintoxicación.
- Toma de constantes y realización de pruebas como análisis de orina periódicos y de sangre.
- Valoración del craving -deseo de consumir- y de los diversos síndromes de abstinencia.
- Tarea administrativa, que tiene mucho peso: llevas todo el tema de faxes, llamadas de teléfono y comunicación con otros dispositivos de la red de Salud Mental (sobre todo Centros de Atención a Drogodependientes), llamas a los pacientes que quieren ingresar para informarles sobre el día y hora de su ingreso, ayudas a gestionar la lista de espera...

Se trata de un servicio muy pequeño, tanto de tamaño como de personal. Somos muy poquitos pero yo personalmente estoy muy a gusto porque me ayudan un montón y me facilitan mucho las cosas. Además se trata de una Unidad cerrada: los pacientes están voluntarios, pero no pueden salir ni entrar libremente ni recibir visitas.
Antes, hace años, sí era abierta; estaba en otro hospital y la verdad, según me han contado la cosa no fue muy bien: no había cámaras, los pacientes a veces llevaban vía, se marchaban en un despiste, se chutaban y regresaban intoxicados de la droga... y encima con el tratamiento puesto de antes de irse. Por eso se pasó a Unidad cerrada de nuevo. Así que en ese sentido creo que es mejor que ahora esté así.

Por supuesto la dinámica del servicio también difiere según los pacientes que haya. El grupo actual es muy tranquilo, muy pasivo: apenas se animan a hacer cosas, pasan gran parte del tiempo en su cuarto y se relacionan poco entre sí... Pero también hay otras temporadas en los que son un poco más difíciles en el tratamiento y en el trato, para qué engañarnos.
Si bien las mañanas son el turno que más carga de trabajo tiene -sobre todo por el tema administrativo, no por el trabajo enfermero o la dinámica de la planta en sí-, las tardes y las noches son distintas, mucho más calmadas. Es sobre todo por la noche cuando aprovecho para seguir leyendo artículos sobre patología dual o (si los pacientes duermen del tirón toda la noche), me llevo algún libro o algo para estudiar.
Aunque hoy por hoy repito que no me quejo, que me gusta. Para ser mi primera experiencia en esta Unidad no estoy nada mal.

Y éste es el trabajo que me ocupa, contado muy resumidamente. Prometo actualizar el post si surge algo nuevo.
Obviamente, si tenéis dudas podéis preguntarme sin problemas.
¡Un saludo, nos volvemos a leer pronto!

Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
1) Ordóñez Mancheno JM. Prevalencia de patología dual y factores de riesgo en pacientes con trastornos por consumo de sustancias [Tesis doctoral]. Universidad de Cuenca (Ecuador);  2017. Disponible en:
http://dspace.ucuenca.edu.ec/jspui/bitstream/123456789/27221/1/Trabajo%20de%20Titulaci%C3%B3n.pdf

domingo, 29 de julio de 2018

¡Esto no es mío!

¡Hola!

¿Qué tal va el mes de julio? ¿Tenéis días de vacaciones o estáis haciendo el verano como yo? En cualquier caso, espero que estéis aprendiendo y disfrutando mucho con el trabajo, y que las veteranas sean comprensivas con vosotros.

Hace unos días hice una encuesta en Twitter sobre el próximo post del blog (o sea, éste). Decidisteis que tocaba hablar de psicopatología friki, así que ahí vamos. Es breve dado que no hay mucha información al respecto, pero es lo que tiene preparar posts sobre psicopatología rara.
Esta enfermedad la conocí gracias a la serie "Chicago Med". Admito que sólo la veo por el psiquiatra, el Dr. Daniel Charles. Es un personaje muy bien construido... y sé que suena a tópico, pero es que es verdad: se nota que es el psiquiatra, ¡jajajajajaja!

Se trata de algo chulísimo y muy poco frecuente: el conocido como desorden de identidad de la integridad corporal -en inglés "Body Integrity Identity Disorder", siglas BIID-. Antes se le llamaba "apotemnofilia" o "xenomelia"; el término actual surgió en 2005 (1).
Consiste en que el sujeto no reconoce como suya una extremidad del cuerpo. Esto le produce una sensación de molestia e incomodidad muy grande, y la persona pide la amputación de ese miembro concreto (2), cuando no se lo amputa por sus medios, ya sea de forma casera o ilegal.
Realmente a la extremidad en cuestión no le pasa nada: no tiene ninguna enfermedad o tara local, ni lesiones de ningún tipo. Se trata de una pierna o un brazo totalmente sanos... pero al paciente esto no le acaba de convencer. Es algo que no es suyo, que está ahí como "pegado" de forma artificial.
Asimismo existen extensiones y variantes de la enfermedad, como el deseo de ser parapléjico. Pero vamos más allá: hay veces en las que una persona desea amputarse algo porque les parece muy erótico y quieren ser igual que el objeto de deseo (3). Podría ser por tanto una parafilia, y los que la padecen se conocen como "wannabees".

Voy a ser sincera: esto en el DSM-V no está, y tampoco en la CIE-10. Sin embargo hay gente que lo considera una variante del síndrome de Munchausen (ahora llamado "trastorno facticio"), debido a que en ocasiones lo que se busca es producir una discapacidad (4). De igual forma no se considera que una persona tenga BIID como tal si se encuadra dentro de un trastorno del espectro psicótico -delirios en los que la extremidad tiene alguna clase de infección, o alucinaciones auditivas que incitan al paciente a amputarse el miembro en cuestión-.
Ya veis que es una entidad muy difícil de encuadrar puesto que no casa completamente con ninguno de los grupos psicopatológicos que aparecen en los manuales diagnósticos.

Tampoco hay datos epidemiológicos fidedignos al respecto, ya que mucha gente que padece xenomelia no lo dice por vergüenza o miedo al estigma (1).

En cuanto al origen del desorden de identidad de la integridad corporal tampoco está claro del todo. Hay varias teorías, pero una que resuena con fuerza es la de una alteración de los circuitos del sistema nervioso central; más concretamente una anomalía en el lóbulo parietal derecho. Sin embargo se ha mirado desde una perspectiva tanto psiquiátrica como neurológica (3).
Por otro lado podemos irnos a la parte psicodinámica del asunto y mencionar que la causa de este problema puede deberse en parte a que la persona que la padece vio de niño a alguien amputado y dicha experiencia impactó en su psique. Busca parecerse a él bien por el propio impacto o bien porque admira su entereza ante la adversidad. En cualquiera de los dos supuestos queda como consecuencia el desorden de identidad de la integridad corporal (4).
Sea como sea parece surgir en la niñez y perdura a lo largo de la vida (1).

Según lo que he encontrado en cuanto a tratamiento, pueden funcionar en parte la terapia conductual y el psicoanálisis. Si bien no desaparece el deseo de querer amputarse algo, sí se reduce bastante por lo visto. Pero realmente y según afirman Smith y Furth no hay ningún tratamiento verdaderamente efectivo para el BIID (5).

Este problema por supuesto implica un dilema ético evidente:
1) No le cortamos a la persona una extremidad sana (principio de no maleficencia)... cosa que puede ser peor porque el sujeto no será feliz, e incluso la larga podría amputársela él mismo con el riesgo que eso conlleva - shock hipovolémico, infecciones e incluso la muerte-.
2) Le cortamos a la persona la extremidad sana (principio de autonomía), y así el paciente será feliz y vivirá en paz.
También es muy interesante en este sentido el hecho de que los sujetos están mental,ente sanos la mayoría de las veces y aunque quieren que se les ampute algo, en caso de hacerlo saben que van a tener que vivir el resto de su vida así, sin un brazo o pierna. Lo saben... y lo aceptan y asumen. Y no se arrepienten una vez hecha la cirugía en caso de realizarse. De hecho es más bien al revés: están encantados.
¿Qué haríais vosotros?

Como veis, se trata de un trastorno muy llamativo y que toca varios palos: sexualidad, neurología, identidad corporal, ética, subconsciente... es muy completo. ¿Lo conocíais?

Por mi parte, entrada finalizada. Estoy abierta a recibir ideas, opiniones, más información... ¡lo que queráis! Y si encontrara más información sobre el tema, no dudéis de que actualizaría este post.
De igual forma espero que os haya gustado, ¡volvemos a leernos pronto!

Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
1) García Guindo V., Iglesias Oronoz N. Orientaciones diagnósticas y tratamiento del Trastorno de la Identidad de la Integridad Corporal: Revisión bibliográfica [Trabajo Fin de Grado]. Sant Cugat del Vallès. Escola Universitària d’Infermeria Gimbernat: 2016. Disponible en:
2) Blom R.M., Hennekam RC, Denys D. Body integrity identity disorder. PLoS One [Internet]. 2012;7(4): 34702. Disponible en:
3) Brugger P., Lenggenhager B., Giummarra M.J. Xenomelia: a social neuroscience view of altered bodily self-consciousness. Frontiers in Psychology. 2013, 4. Disponible en:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3634160/pdf/fpsyg-04-00204.pdf
4) Mora, C. Wannabees (personas que desean ser amputadas). Evaluación neuropsicológica con el WAIS-III. Interamerican Journal of Psychology [Internet]. 2017;51(2):239-523.
Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/284/28454546009.pdf
5) Mora, C. Devotees, wannabees y pretenders: parafilias vinculadas a la discapacidad. Interamerican Journal of Psychology [Internet]. 2016;50(3):359-370. 
Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/284/28450492004.pdf