miércoles, 30 de enero de 2019

Lectura del mes

¡Hola a todos!
Hace mucho que no me paso por aquí... perdonad la tardanza. Como siempre, he tenido bastante lío de turnos y el poco tiempo que me quedaba libre lo he invertido en descansar y desconectar, que siempre es necesario.

Retorno al blog con un libro que llevaba mucho tiempo queriendo leer y que por fin he acabado: "Misery", de Stephen King. Fue escrito en 1987. De igual forma se hizo una película en 1990 que aún no he visto, aunque sé que la gran Kathy Bates se llevó el Oscar.
Cuando la vea actualizaré este post.

Ésta es la edición que yo tengo.

Por si alguien no lo conoce, aquí dejo el argumento presentado de forma muy somera: Paul Sheldon es escritor, autor de una saga de novelas románticas cuya protagonista se llama Misery Chastain. Sufre un accidente de coche bastante grave y Annie Wilkes, enfermera retirada, lo encuentra y cuida de él. Resulta que Annie es MUY FAN de las novelas de Misery, que para ella encontrarse a este hombre es una de las mejores cosas que ha podido pasarle... y que no notifica el accidente ni avisa a nadie de que lo tiene en su casa. Como colofón, la cosa se complica para Paul cuando el último tomo de la serie no es del gusto de la mujer... A partir de aquí la historia va cuesta abajo y sin frenos. 
Aporto también el tráiler en VOSE.



Creo que hasta aquí a todos nos suena "Misery". Ahora viene LA pregunta. La gran pregunta:

¿Qué le pasa a Annie Wilkes?

Es algo que yo también me he ido preguntando conforme iba leyendo. Tenía tres hipótesis principales, aunque hay una que para mí cobra más fuerza.
Por supuesto, cualquier mentalero puede dar su opinión sobre el tema y la incluiré encantada en el post ^^. También añado que esta vez dejo de lado los tiempos de las enfermedades, ya que Annie Wilkes no se encuentra bien desde hace años.

A partir de aquí estáis pisando un campo de spoilers. Vosotros decidís si seguís leyendo o no.

Primera hipótesisEsquizofrenia desorganizada o hebefrénica. Es lo que más cuadra con la conducta de Annie tal y como refleja la CIE-10 (1):
Criterio A: Cumple criterios generales de esquizofrenia.
Criterio B2: presenta afecto inapropiado (lo mismo le dice a Paul que lo quiere, como que le remata la rodilla, le amputa un pie y un pulgar...), y a veces salta a la mínima por cualquier nimiedad.
Criterio C1: comportamiento errático -de repente "desconecta" quedándose como ida, y no siempre sus acciones se dirigen a un fin concreto, o se comporta forma muy inadecuada-.
El criterio D no lo cumple del todo, ya que en el caso de esta mujer los síntomas positivos SÍ dominan el cuadro clínico. Pero además Annie Wilkes no puede tener esta esquizofrenia por su edad. La esquizofrenia hebefrénica es propia de gente joven, no de personas que ya rebasan la barrera de los cuarenta como es su caso.



Debido a ello, pasamos a la...

Segunda hipótesis: Trastorno esquizoafectivo de tipo bipolar (2). Se cumple el criterio A de la esquizofrenia: delirios  de tipo paranoide -"todo el mundo está contra mía", "los pajoleros Roydman no me soportan", "no me van a dejar nunca tranquila"...-, y místico religiosos posiblemente, ya que parecer ser una católica bastante arraigada pese a todo lo que ha hecho.

"Es por tu bien, Paul..." ¡Pues menos mal!

También presenta comportamiento y discurso desorganizados -en momentos de crisis esta mujer se autolesiona con bofetones y arañazos-, en ocasiones incapacidad para una vida normal (recordemos que Annie está retirada a la fuerza)... y el criterio B: tiene episodios afectivos mayores maníacos y depresivos.
- En el caso de los episodios maníacos es innegable que se aprecian muchas veces ánimo irritable y disforia (sobre todo cuando el señor Sheldon le señala su actitud o le hace notar cosas que no le parecen del todo bien, como el tipo de papel que le ha comprado)... y a veces también intenta cautivarle y engatusarle si bien no llega a un punto tan seductor.
- Annie sufre también un episodio depresivo en el que verbaliza ideas suicidas y se aprecian apatía, anhedonia, aplanamiento afectivo, se autoagrede de nuevo... Y presenta un muy mal aspecto físico: sucia, cansada, triste, ojerosa. Por otra parte Paul hace una escapada fuera del cuarto donde está confinado aprovechando que ella se ha marchado, y se da cuenta de que pasa olímpicamente de limpiar la casa y los restos de comida, no tiene horarios, no se ducha...

Sin embargo a esto yo le pondría una objeción. En el trastorno esquizoafectivo NO se dan los síntomas afectivos y los psicóticos al mismo tiempo, sino que son excluyentes: cuando una cosa está, la otra no aparece. Y creo que con la señorita Wilkes no es exactamente así: en ella tienen lugar ambas a la vez.


Esto último nos lleva a la...

Tercera hipótesis: Trastorno bipolar tipo I con síntomas psicóticos congruentes con el estado de ánimo (a modo de recordatorio, tened en cuenta que el tipo I es el de las fases maníacas; el tipo II el de las hipomanías).
Esto me parece algo más probable ya que se ven bien los episodios maníacos... Siguiendo los criterios del DSM-V y tal como he comentado en el trastorno esquizoafectivo (2), Annie se muestra en ocasiones muy irritable (los "tengo que enjuagar, Paul" y "esto es culpa tuya"/"mira lo que me has hecho hacer" están metidos en lo más profundo de mi cerebro, y las agresiones y amenazas también)... y en otros momentos está eufórica en relación al pobre hombre y lo cuida con mucho mimo. También me da la impresión de que duerme poco, pero no puedo asegurarlo.
También es importante recordar que esta mujer tiene al menos el episodio depresivo anteriormente mencionado: ideas suicidas, apatía, anhedonia, aplanamiento afectivo, dejadez física.
Por otro lado en cuanto a los síntomas psicóticos podemos observar los delirios paranoides y místico-religiosos que he comentado en la segunda hipótesis... al mismo tiempo que las fases maníacas.




Pese a que éste es el grueso principal de teorías, tampoco podría descartarse un trastorno de conducta cuando era (pre)adolescente... que finalmente ha derivado en un trastorno de personalidad antisocial: falta de empatía, uso de la mentira, ausencia de remordimiento... Además de todo lo que le hace a Paul, también lo obliga por ejemplo a hacer cosas en contra de su voluntad mediante amenazas y manipulaciones varias. Sin ir más lejos lo obliga a escribir una novela en la cual Misery resucite porque ¿cómo es posible que su personaje literario favorito muera? ¡No, por Dios!
También pensé en un trastorno límite de personalidad (TLP) por los cambios de afecto, problemas de impulsividad, un presumible sentimiento crónico de vacío, relaciones interpersonales alteradas y por la autolesiones que Annie se hace a sí misma.
También es evidente que presenta ideas obsesivas hacia Paul, pero no llegan al nivel de erotomanía ya que Annie no cree que Paul esté enamorado de ella... es al revés: Annie es la que está obsesionada con Paul y el mundo de Misery. Y es consciente de ello, lo que es crucial en este sentido.

Por otra parte, hay momentos en los que la enfermera presenta unas cotas de inteligencia brutales: tiene previsión, es organizada y milimétrica en sus planes, tiene claro lo que que quiere y cómo conseguirlo, presenta ideas razonables, coherentes y consecutivas, y los asesinatos anteriores le han salido prácticamente redondos porque no da puntada sin hilo. Esto fue lo que me hizo valorar un trastorno de personalidad antisocial también.



Quiero hacer una breve mención también a Paul Sheldon. ¡Muy rápida, no os preocupéis!
Es más que evidente que (en caso de que sobreviva a Annie Wilkes), desarrollará un trastorno de estrés postraumático o TEPT. Éste aparecerá 6 meses después o más, y consistirá en revivir el trauma y problemas de sueño, ansiedad... para lo que necesitará por ejemplo terapia de exposición (real o imaginaria), procesamiento del evento traumático, entrenamiento en inoculación del estrés o el manejo de las emociones. Y en cuanto a fármacos podría tomar benzodiacepinas o antidepresivos de perfil sedativo -estos últimos tienden a darse en casos concretos-.
Pero de igual forma, durante su cautiverio Paul se engancha a un potente analgésico: el Novril, que lleva codeína. Annie se lo da para mitigar el dolor que le causan las piernas fracturadas por mil sitios. De hecho le causa tolerancia: cada vez necesita más cápsulas para lograr el mismo efecto. Y lo peor es que Annie al ser enfermera lo sabe y en ocasiones lo deja horas enteras sin ellas. Así que al dolor físico hay que sumarle la abstinencia. Imaginaos el cuadro, que no es pequeño.
Aclaro asimismo que el Novril no existe; esto King también lo especifica antes de comenzar la novela, al igual que da a conocer a los sanitarios que lo asesoraron a la hora de perfilar a los protagonistas.

De igual forma tengo que añadir para los legos que esto NO es lo que sucede en las personas que tienen un problema de salud mental. No les da por cortar pies ni retener a nadie en casa contra su voluntad, y mucho menos matar gente. Para nada.
King le dio un puntazo de maldad pura y dura a una persona con un trastorno mental grave. El mismo puntazo de maldad que le podría haber dado a otra persona que no tuviera ninguna enfermedad de este tipo, que matara porque sí o por algún motivo (como venganza, por ejemplo).



Y ahora voy a la opinión personal.
Partiendo de la base de que es ficción pura y dura y que ha habido momentos en los que se me ha hecho algo lenta, en general es espectacular. Pese a que no es mi novela favorita de Stephen King, sí que ha sido la única (junto a "El resplandor") en la que me he metido de lleno ya no en la historia, sino en la misma habitación en la que Paul está secuestrado: era como verlo todo desde una de las esquinas del cuarto. Abría el libro y desaparecía el mundo que conozco, siendo sustituido por la casa de Annie. He experimentado mil cosas con esta novela y eso siempre es de agradecer.
Además también me ha parecido muy bueno que King escribiera fragmentos reales del nuevo libro de "Misery" que Paul Sheldon se ve obligado a crear -haciendo así una novela dentro de otra novela-... y que hayan tenido el detalle de rellenar con otra tipología las letras que le faltaban a la máquina de escribir Royal. ¡Un puntazo!



Otra cosa que he leído es que "El Rey" escribió esta novela en un periodo de su vida en el cual las adicciones a diversas sustancias estaban en todo su apogeo y realmente la obra es una metáfora: Annie Wilkes es la adicción (más concretamente a la cocaína), las mutilaciones y episodios vejatorios que sufre Paul son los estragos de la droga en el propio Stephen King, y el hecho de que el escritor estuviera secuestrado es la soledad que sintió.

Hasta aquí el post de "Misery". ¿Vosotros habéis leído el libro o visto la peli? ¿Qué os parecieron?
¡Os leo!

Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
(1) OMS. CIE-10: Décima revisión de la clasificación internacional de las enfermedades. Trastornos mentales y del comportamiento. Descripción clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Madrid. Ed. Méditor.
(2) American Psychiatric Association (APA): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM). 5ª edición. EEUU: APA, 2013

domingo, 16 de diciembre de 2018

Serie del mes

¡Hola a todos!

Ya estamos en plenas Navidades prácticamente... pasa el tiempo rapidísimo, la verdad.
En cuanto a los opositores _IR sé que es fácil decirlo, pero no os agobiéis ahora. Lleváis estudiando mucho tiempo y esto es sólo el empujoncito final. El trabajo más grande lo hicisteis hace meses, ahora sólo toca reforzar un poco lo que habéis machacado mil veces. ¡Tranquilos!

El post de hoy aborda una serie, que llevo ya muuuuuuuuuuucho tiempo sin hablar de ninguna.
Se trata en este caso de "Maniac", protagonizada entre otros por Jonah Hill y Emma Stone y estrenada este año. El director es Cary Fukunaga.


Aquí tenéis también el tráiler en castellano.



Por lo visto la serie está basada en otra noruega del mismo nombre, cosa que supe después. Está ambientada en Nueva York en una época indeterminada y el argumento es, cuanto menos, llamativo.

Tenemos por un lado a Owen Milgrim (Jonah Hill), el hijo más pequeño de una familia rica y con un diagnóstico de esquizofrenia. Y por otro lado tenemos a Annie Landsberg -Emma Stone-, que arrastra varios problemas sobre todo familiares y además sufre adicción a un fármaco.
Ambos se enteran de que se está llevando a cabo un ensayo clínico en el cual se dispensa un tratamiento radical que dura tres días (¡sí, como la azitromicina!), y combina medicación oral y exposición a recuerdos traumático y posibles alternativas, en parte debido al trabajo que realiza un gran ordenador llamado GRTA. Cada día los sujetos se toman una pastilla distinta y cada día también sus mentes experimentan cosas diferentes.
Este tratamiento fue ideado por el doctor Mantleray -Justin Theroux-, y no está exento de cierta controversia; no obstante el doctor asegura que con esto se puede curar cualquier problema de salud mental, incluso trastornos mentales graves.
Annie y Owen sin embargo reciben esta pauta con motivaciones diversas, que no voy a explicar por no entrar en más detalles "spoileantes".

Ahora os comento mi opinión sobre la serie.
Me la recomendaron varias personas convenciéndome de verla porque versaba sobre salud mental. Evidentemente, en cuanto oigo esas palabras toda mi atención se dirige al tema en cuestión, así que la comencé muy dispuesta. Pero una vez vistos los diez capítulos puedo decir que, bajo mi punto de vista: 
- La salud mental en "Maniac" no es lo más importante; pasa a un segundo plano muy pronto. Funciona como una especie de macguffin aunque no es tal en el término estricto. Es decir, si esperáis ver clínica positiva en el caso de Owen (sólo la veréis al principio), o las características propias de la patología de Annie... ésta no es vuestra serie, decididamente. Lo estrambótico está provocado por la combinación de la pastilla y GRTA, pero no es clínica propia.
- No le veo a la serie ni pies ni cabeza. Me parece simple y llanamente una secuencia de escenas y situaciones que poco o nada tienen que ver entre sí y que no dirigen a nada concreto. Me dio la impresión de que Cary Fukunaga quiso contar mucho e innovar, y se acabó aturullando.
Esto último me supone un problema: hay series mucho más complejas (como "Westworld"), que me gustan infinitamente más y en el capítulo final me acabó cuadrando todo. Con "Maniac" he terminado igual que cuando empecé: no me ha resuelto ni aclarado nada. Ya no sé si por mi predisposición al no engancharme, o porque realmente no explica gran cosa.
Y aquí viene lo peor, donde puede que alguien me crucifique:
- Me parece que está sobrevalorada.

Repito: ESTO ES MI OPINIÓN, NO UNA VERDAD ABSOLUTA. A lo mejor a alguien le parece una serie buenísima, o a otra persona la deja que ni fu ni fa. Para gustos, colores.
No sé si es que yo esperaba algo más, me ha sabido a poco o (lo más probable), no me he enterado de nada... y mucho menos del quid de la cuestión.
La he visto asimismo de una forma muy irregular: los primeros tres episodios prácticamente en días alternos porque parecía que prometía; del cuarto al octavo tardé un mes o más y los dos últimos los he visto hace dos semanas... Un parón bastante grande.

Igual que señalo los aspectos menos positivos, también remarco los buenos: estos dos últimos capítulos son para mi gusto los mejores de la serie. En el décimo concretamente la parte final es una gozada y Jonah Hill me sorprendió en ese momento. Además algún que otro puntazo divertido tiene, y algunas historias y situaciones son totalmente absurdas... no queda otra más que reírse.
Realmente si te engancha no da pereza verla en una o dos semanas. Ahora bien, si no te llama del todo una de dos: o la dejas abruptamente o empiezas a marear la perdiz para acabarla, como me pasó a mí.

También es cierto que "me he obligado" un poco a ver los últimos capítulos, ya sabéis: "total, son sólo diez episodios; eso se ve en nada de tiempo, y para dos que me quedan no la voy a dejar a estas alturas. Encima si los veo puedo opinar con conocimiento de causa y podré comentar qué me parece la serie en el blog..."
 Las únicas cosas que me parecen realmente destacables de "Maniac" son:
1) La ambientación en una especie de Nueva York futurista donde incluso se habla japonés, aunque hay cosas que parecen sacadas de los años setenta. ¡Y los colorcitos pastel, hacen que la serie sea hasta cuqui! Se trata de un contraste muy curioso.
2) La interpretación de Emma Stone, que lo hace brutalmente bien. Sólo por ella merece la pena ver la serie, la verdad.

En resumen: no es una serie que revisionaría de nuevo, y si os interesa el tema de la salud mental tampoco me parece gran cosa el papel que juega aquí; es importante como tal al principio (para contextualizar), y al final, sin spoilers.

Esto es todo por el momento. ¡Nos volvemos a leer pronto!

Nurse Lecter

sábado, 1 de diciembre de 2018

Libro de consulta

¡Bueeeeeeeeenas tardes!

¿Qué tal estáis? Yo después de un mes bastante liado vuelvo a la carga con el blog.

Traigo de nuevo otro libro de consulta/"formativo". Como el anterior (y todos los que tengo, la verdad, ¡jajaja!), fue un regalo. Se trata del Manual Oxford de Psiquiatría. ¡Vamos a verlo!


La referencia completa es:
Autores: David Semple, Roger Smyth, Jonathan Burns, Rajan Darjee, Andrew McIntosh.
Título: "Manual Oxford de Psiquiatría".
Editorial: Grupo Aula Médica (España), Oxford University Press (Reino Unido).
Edición: 1ª (2009)
ISBN: 978-84-7885-430-1

Siendo sinceros, creo que este libro le sería más útil a los estudiantes y resis, y no tanto a los especialistas/adjuntos. Además está más enfocado a los médicos que a las enfermreas; ellos pueden sacarle más provecho que nosotras, lo cual no quita para, si lo necesitamos, consultarlo. Sanitarios somos todos al fin y al cabo.

Se divide en varios capítulos y tiene cosas muy curiosas. El capítulo I por ejemplo contiene una breve Historia de la Psiquiatría y reflexiones sobre esta disciplina, así como consideraciones éticas y un apartado sobre el estigma.
El capítulo II versa sobre la entrevista psiquiátrica; da claves para saber cómo preguntar sobre ciertos aspectos que en los primeros tiempos de la profesión son complicados porque no sabes cómo hacerlo. Luego encuentras tu estilo, cierto es; pero este capítulo te da un pequeño empujoncito.
Por otra parte el capítulo 3 tiene un glosario -el cual me encanta y consulto con relativa frecuencia para posts del blog-,  de síntomas psiquiátricos. Muy útil si eres estudiante o R1, estás en un apuro y necesitas una solución rápida, ¡jajaja!
Hacia el final del manual también hay capítulos llamativos, como la Psiquiatría de enlace, la legislación en varios países, urgencias psiquiátricas...
Y por supuesto, hay varios capítulos dedicados a la psicopatología. En este caso te explican la perspectiva histórica, signos y síntomas, diagnóstico diferencial, subtipos (si la enfermedad en cuestión los tiene), epidemiología, etiología, curso y pronóstico, manejo, diversas opciones en lo que a tratamiento se refiere, valoración de si el paciente precisa ingreso o no... Es muy completo en este aspecto.

Así que, como breve resumen del Manual Oxford de Psiquiatría...
Pros: útil para futuros profesionales o profesionales en formación. Muy completo, con información sintetizada.
Contras: Es de mera consulta. Una vez llevas varios años en esto, no necesitas consultarlo demasiado.

Espero postear pronto un nuevo libro, que seguro que os interesará ^^
¡Un saludo!

Nurse Lecter

viernes, 2 de noviembre de 2018

Sad baby

¡Hola a todos!
¿Cómo están yendo estos días? ¿Habéis podido pillar algún contratillo este puente? ¡Ojalá que sí!

Este post es complementario al anterior, en el cual hablé de la depresión -podéis leerlo aquí si queréis-. Será mucho más corto porque no se trata de complementar la patología en sí con más información, sino de enseñaros que la depresión afecta también a un grupo de edad muy concreto aunque suene raro: a los bebés.
Un poco más adelante y dentro de esta misma entrada ilustraré mejor esto con un par de vídeos de series, así que ¡cuidado spoilers! Os avisaré antes.


Ahora vamos a lo que vamos: la patología.
Existe una condición llamada depresión anaclítica, que se observa en niños de poco más de seis meses y se ven separados de su madre por un tiempo máximo de tres meses. Cabe destacar que el vínculo madre-hijo era estupendo hasta ese entonces, por lo que surge una deprivación emocional parcial (es decir, desaparece la figura de apego, pero aparecen otras que lo cuidan... si bien el "feeling" no es el mismo) a partir de separarles: el bebé llora sin consuelo, rechaza el contacto con otros adultos y poco a poco empeora. Aparecen insomnio, pérdida de peso, irritabilidad... sin causa física (1). En ese aspecto la sintomatología se parece a la de los adultos. También puedo comentar que surgen retraimiento, retraso en el desarrollo psicológico, rigidez afectiva... incluso el sistema inmune se ve afectado (2).

¡Ay, pobre! :(

El término fue acuñado por R. Spitz en 1946, que fue el primero que detectó estos cambios y sus síntomas en los niños tan chiquitines. También se le llama síndrome de hospitalismo (3).

Lo curioso -y bonito- de esto, es que si no han pasado más de tres meses y el bebé y la madre se reúnen de nuevo, el peque mejora a una velocidad de vértigo (4). Así que realmente no hay un tratamiento farmacológico como tal, sino que es tan fácil como restaurar el vínculo. Si se puede, claro; obviamente hay situaciones en las que no, como fallecimiento de la madre o que el niño esté internado en algún sitio tipo institución y esas cosas.

Es importante también dar un breve apunte sobre John Bowlby y su "Teoría del apego". Resumidamente consiste en que un bebé se apega a una persona (creándose así un vínculo con ella), con la cual se desarrolla una relación social que sentará las bases de relaciones futuras a todos los niveles, tanto para bien como para mal.
¿Por qué meto a Bowlby en esto? Porque su teoría complementa todo lo expuesto por Spitz en relación a la depresión anaclítica. Para que haya apego se necesita una figura relativamente constante en la vida del peque, y ya hemos visto que en la patología que nos ocupa esto no sucede.


¡Atención que ahora vienen los spoilers!

No recordaba que existía una depresión de estas características hasta que vi el capítulo 2x08 de "El cuento de la criada". Si habéis visto la serie conoceréis a Janine y a su bebé, al que ella puso por nombre Charlotte. También -si habéis llegado a este episodio-, recordaréis que la niña se pone muy enferma de pronto y sin motivo aparente. Tan mal está que la dan por perdida, así que June  mueve sus hilos para que Janine pueda despedirse de su pequeña y pasen su última noche juntas:


Pero gracias a Dios, se obra el milagro (o se restaura el vínculo): en cuanto Charlotte detecta que la que está con ella es su madre biológica mejora de la noche a la mañana, literalmente. Aquí el vídeo:


Mentiría si dijera que no lloré como una condenada con esta escena que os pongo porque me pasé todo el capítulo sufriendo -"¡Ay Dios mío que la cría se va a morir! ¡¡Que alguien haga algo por Dios y por la Virgen!!"- y haciendo cábalas sobre lo que podría pasarle a la bebé para:
1) Haberse puesto tan malita de golpe y porrazo.
2) Que la neonatóloga no supiera la causa, y por ende no tuviera un diagnóstico con sus consecuentes pronóstico y tratamiento.

Luego, ya más tranquila, me acordé de que existía algo así y me empezó a cuadrar todo. Cierto es que no se trata de una entidad muy común y cuesta caer en el detalle, pero una vez que lo haces todo encaja.



Doy por terminada la entrada, ¡ya os dije que sería breve! Si encuentro más información la actualizaré, prometido.
Espero que os haya gustado.
¡Nos leemos pronto de nuevo!


Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
(1) Collazos Cifuentes D., Jiménez Urrego A.M. Depresión infantil: una caracterización teórica. Revista Gastrohnup 2013, 15(2): 15-19. Disponible en: 
(2) Gómez de la Calzada Ruiz C. El duelo en la infancia: elaboración, intervención y relación con la depresión. Trabajo Fin de Grado. 2015. Disponible en:
(3) Diccionario médico de la Clínica de la Universidad de Navarra: https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/depresion-anaclitica
(4) Betancourt M, L. Autismo, depresión anaclítica y prevención en salud mental infantil. Revista Colombiana de Psiquiatría. 2009;38(1):110-124. 



jueves, 18 de octubre de 2018

So sad

¡Buenas tardes!
¿Qué tal estáis? Espero que bien ^^. Siento de nuevo la tardanza, pero he estado muy liada. ¡Prometo volver al blog con las pilas cargadas!


El post de hoy trata sobre una enfermedad psiquiátrica muy prevalente -4'4% a nivel mundial, con una escalada preocupante en pocos años (1)-, ya que la padecen aproximadamente 322 millones de personas (1). Pese a eso, es una gran desconocida dado que mucha gente tiene ideas erróneas o preconcebidas sobre ella, las cuales no ayudan en nada. Se trata de la depresión.

1.- ¿Qué es? (2)
La depresión consiste en un estado de tristeza vital que supone un cambio en relación a cómo se encontraba anteriormente el sujeto.
Según nos cuenta el DSM-V, los síntomas clave y que siempre deben estar son el ánimo triste y la anhedonia (que es la incapacidad para sentir placer o disfrutar con cosas que antes te encantaban). Hay más criterios, a saber: pérdida de peso importante, problemas de sueño, cognición, enlentecimiento, culpabilidad, dificultades cognitivas -como olvidos, pérdidas de memoria, disminución de la capacidad de concentración y pensamiento-, fatiga, sentimientos hacia uno mismo de ser inútil, insignificante, no servir para nada, ser un estorbo... e ideas de muerte o suicidas.
Es importante asimismo saber unas cuantas cositas más:
A) Que el ánimo no es sólo triste, también puede ser irritable; sobre todo en niños y adolescentes.
B) Que puede haber hipersomnia o aumento del apetito, al contrario de lo que podría pensarse. Incidiré luego en esto.
C) Que los sentimientos de culpa o inutilidad pueden llegar a ser delirantes. Luego entraremos mejor aquí también.
D) Que estos síntomas tienen que estar presentes casi todos los días durante sólo dos semanas. Esto puede ser que os choque igual que a mí en su momento, ya que hay otros trastornos que ponen como condición que haya síntomas durante mínimo seis meses, o incluso años -como es el caso de la distimia-, para diagnosticarse como tal. Pero aquí y a priori, con dos semanas basta.

Por supuesto, para que una persona sea diagnosticada de depresión no puede haber tenido nunca un episodio maníaco o hipomaníaco; en ese caso sería trastorno bipolar tipo I o II, respectivamente. Y la depresión no puede deberse tampoco a un trastorno del espectro psicótico, a los efectos fisiológicos de una enfermedad médica o ser secundario a alguna sustancia.


2.- ¿Cuáles son sus causas?
La primera es la más evidente: predisposición genética/antecedentes familiares previos. De igual forma hay factores externos que aumentan el riesgo de padecer depresión como traumas, pérdidas significativas, estrés, abusos, negligencia... Además también hay factores personales; es decir, propios del sujeto (3).
Pero la causa principal en sí es la desregulación serotoninérgica. Esto traducido y muy simplificado quiere decir que la serotonina (la cual es un neurotransmisor) o 5-HT no está en los niveles adecuados (4). Ya veis lo importante que es la serotonina no sólo para la depresión, sino para todo. En cuanto se desajusta, ¡se lía!


3.- ¿Y su comorbilidad con otras patologías?
La depresión suele ir prácticamente de la mano con los trastornos de ansiedad, de pánico... No es para nada raro que una persona tenga un cuadro ansioso-depresivo (5). También se asocia con consumo de sustancias, trastornos adaptativos... Y existe incluso la depresión postpsicótica o postesquizofrénica, la cual va inmediatamente después de un episodio propio de estos trastornos.
Es algo lógico también pensar que el hecho de tener una depresión aumenta el riesgo de suicidio de manera considerable; de hecho es el factor más determinante para la conducta suicida. El 80% de los pacientes con depresión pueden tener ideación autolítica, de muerte o suicida en algún momento, y del 14% al 50% de los pacientes hacen intentos (6). Intentos serios, no llamadas de atención ni con previsión de rescate.


4.- ¿Existen diferentes tipos de depresión? (7)
Pues mirad por dónde, sí. Lo he comentado en el apartado 1 y aquí viene la explicación. Eso sí, todos estos tipos los contempla la CIE-10, no el DSM-V.
Tenemos para empezar que la depresión tiene distintos grados según este manual: leve, moderada y grave. Que la depresión sea de un grado o de otro dependerá fundamentalmente del número de síntomas que tenga el paciente y cómo interfieran en su vida diaria.
Seguimos con esta clasificación. Aparece en este caso la depresión con síntomas psicóticos. Aquí tanto los delirios como las alucinaciones son más light que en la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Las alucinaciones no son las típicas voces que insultan o comentan lo que va haciendo la persona, se limitan a infravalorarla; y los delirios no son del todo inverosímiles. Eso sí, pueden ser congruentes con el estado de ánimo o no. Los más habituales son los hipocondríacos, los de ruina, los nihilistas...
Luego tenemos -siempre según la CIE-10-, la depresión atípica, que es la comentada en el apartado 1.B: en vez de haber insomnio y pérdida de apetito sucede justo al revés.
Y para finalizar tenemos el trastorno depresivo recurrente, que a su vez puede ser también leve, moderado o grave.


5.- ¿Cuál es su epidemiología?
Aparte de la prevalencia comentada anteriormente, es muy llamativo que la depresión se vea sobre todo en África y América (8).
Si nos referimos al sexo, la padecen bastante más las mujeres (9). Y en lo tocante a la edad, lo más ha habitual es que a mayor edad, mayor prevalencia de depresión (10). Aunque siempre hay excepciones que ponen a prueba la regla, claro.


6.- ¿Y su tratamiento?
El principal y habitual son los antidepresivos, más concretamente los conocidos como ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina). Seguro que algunos os suenan: sertralina, paroxetina, citalopram... por nombrar unos cuantos (11).
Antes se usaban los inhibidores de la MAO y los antidepresivos tricíclicos, pero han quedado algo anticuados, ¡jajaja!
De todas maneras hay que saber que los efectos no empiezan a notarse hasta pasadas 2-3 semanas desde que empezaron a tomarse, y que no pueden dejarse de golpe, sino de forma gradual. Si se hace repentinamente puede tener lugar lo que se conoce como "síndrome serotoninérgico". La verdad, puede llegar a ser muy serio. Algunos de los síntomas son los que aparecen en esta tabla que os enseño, en inglés pero muy completa (12):

Además algún coadyuvante se puede tomar, tipo benzodiacepina... sobre todo por dos razones: el insomnio y la más que probable ansiedad comórbida (5).

Fármacos aparte, también son muy importantes la psicoterapia y cómo no, el seguimiento por parte de Enfermería: control del peso, psicoeducación sobre la enfermedad en sí, dieta y sueño, expresión de sentimientos, apoyo familiar, relajación...



Tampoco pretendo alargar mucho el post porque no pretendo aburriros, sino sólo dar unas pinceladas básicas.
Sin embargo sí que quiero comentaros que, aunque parezca que los profesionales de la salud mental estemos muy acostumbrados a estas cosas y no dejamos que nos afecten, hay algunos pacientes depresivos de los que a mí personalmente me resulta muy difícil "protegerme". Recuerdo un caso concreto siendo resi; era la primera entrevista con la persona en cuestión y decía que estaba tan triste que no podía ni llorar. Luego, al preguntarle cuántos hijos tenía, no se acordaba. No se acordaba de absolutamente NADA: ni de cuántos, ni de sus nombres o edades, ni de cuántos se habían independizado... Me quedé muy sorprendida, y cuando salió de mi consulta me di cuenta de que me había chupado la energía. Literal. Esa entrevista me dejó para el arrastre. Así que es muy importante aprender a que eso no te afecte, a poner un poco una barrera en ese sentido.

Acabo con una canción de The Boss, ¡que eso nunca está de más!



Espero que os haya gustado el post, ¡y podéis comentar lo que queráis!
¡Un saludo!

Nurse Lecter

Bibliografía consultada:
1) World Health Organization: Depression and another common mental disorders. Global health estimates. 2017. Pág. 8. Disponible en:
2) American Psychiatric Association (APA): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM). 5ª edición. EEUU: APA, 2013
3) Klengel T.; Binder E.B. Gene–Environment Interactions in Major Depressive Disorder.
CanJPsychiatry 2013;58(2):76–83. Disponible en:
http://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/070674371305800203
4) Salomon R. M.; Cowan R.L. M.D. Oscillatory Serotonin Function in Depression. Synapse. 2013 November ; 67(11): 801–820. Disponible en:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3786873/pdf/nihms504110.pdf
5) Aragonès E., Piñol J.L.; Labad A. Comorbilidad de la depresión mayor con otros trastornos mentales comunes en pacientes de atención primaria. Aten Primaria. 2009; 41(10): 545–551. Disponible en:
https://ac.els-cdn.com/S0212656709001905/1-s2.0-S0212656709001905-main.pdf?_tid=b9bbb337-a19b-459e-9dbd-5ad9b1f85bf7&acdnat=1531657279_54cd81d45f8761183a6ba5d8d5635ce0
6) Navío Acosta M., Villoria Borrego L. Factores de riesgo de la conducta suicida. En: Anseán A., director. Suicidios. Manual de prevención, intervención y postvención de la conducta suicida. 2ª edición, revisada. Madrid: Fundación Salud Mental España, para la prevención de los trastornos mentales y el suicidio; 2014. 117-194
7) OMS. CIE-10: Décima revisión de la clasificación internacional de las enfermedades. Trastornos mentales y del comportamiento. Descripción clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Madrid. Ed. Méditor.
8) World Health Organization: Depression and another common mental disorders. Global health estimates. 2017. Pág. 12. Disponible en:
http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/254610/WHO-MSD-MER-2017.2-eng.pdf;jsessionid=C312F32780DD02B379D2F1CAE4D12E57?sequence=1
9) Cardila Fernández F., Martos Martínez A., Barragán Martín A.B., Pérez-Fuentes M.C., Molero Jurado M.M., Gázquez Linares J.J. Prevalencia de la depresión en España: Análisis de  los últimos 15 años. European Journal of Investigation in Health, Psychology and Education  2015. 5 (2): 267-279.
10) Riquelme, Martín Carbonell M., Ortigosa Quiles J.M., Meda Lara R.M., Pérez Díaz R. y López Navas A.I. Implicaciones de la edad y el país de pertenencia en la relación entre apoyo emocional percibido y depresión: un estudio transcultural. Anales de Psicología, 2016. 32(2): 393-404. Disponible en: http://scielo.isciii.es/pdf/ap/v32n2/psicologia_clinica1.pdf
11) Pérez Padilla E.A., Cervantes Ramírez V.M., Hijuelos García N.A., Pineda Cortés J.C., Salgado Burgos H. Prevalencia, causas y tratamiento de la depresión mayor. Rev Biomed 2017; 28:89-115
12) Bartlett D. Drug-Induced Serotonin Syndrome.  CriticalCareNurse 2017. 37(1): 49-54.
Disponible en: http://ccn.aacnjournals.org/content/37/1/49.full.pdf+html